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Pierre Krähenbühl, el máximo responsable de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA), que dimitió recientemente en medio de presiones, denuncia que hay "un plan explícito para reducir o acabar" con esta organización, que presta ayuda a 5,5 millones de palestinos en los territorios ocupados por Israel y en tres países vecinos.

En medio de la polémica generada por una investigación interna sobre sus métodos de gestión -cuyos resultados parciales han excluido cualquier falta grave de su parte-, el suizo Krähenbühl decidió hacerse a un lado, para "provocar un shock psicológico" y contrarrestar la estrategia de quienes pretenden debilitar este organismo, que hace posible que 530.000 niños palestinos reciban educación y que 3 millones de palestinos tengan acceso a servicios de salud, manifiesta en una entrevista con Efe.

Los ataques a la UNRWA, recuerda, empezaron con el recorte por Estados Unidos de todos sus fondos a la agencia, cuya existencia misma -según la óptica que la Administración del presidente Donald Trump comparte con Israel- sólo sirve para perpetuar el problema palestino-israelí.

El exjefe de la organización, cargo que ocupó por seis años, rechaza ese argumento y recuerda que, por el contrario, la UNRWA es la tabla de salvación para millones de palestinos sin horizonte ni futuro ante la inexistencia de un proceso político.

PREGUNTA: Usted ha sido objeto de una investigación interna cuyas conclusiones parciales lo han exculpado de cualquier falta grave ¿Por qué decide entonces dimitir?

RESPUESTA: Mi intención fue provocar un shock psicológico porque desde hace dos años la UNRWA es blanco de ataques muy intensos; al principio financieros cuando Estados Unidos decide en 2018 recortar su financiación en 300 millones de dólares y este año en 60 millones adicionales, lo que tenía como objetivo claro destruir la UNRWA. Ante eso creamos la campaña: "La dignidad no tiene precio" y movilizamos fondos de 42 países para compensar lo que EEUU había dejado de aportar. Luego vinieron ataques políticos sumamente duros, se abrió una investigación basada en acusaciones y rumores, y hace dos semanas se confirmó que no hubo ningún caso de corrupción, fraude o mala gestión de las donaciones. En estas circunstancias decidí renunciar para que haya claridad y para que esta investigación no sea utilizada por aquellos que quieren debilitar a la UNRWA.

P: ¿Cree que en vista de que el recorte de fondos no funcionó, los detractores de la UNRWA optaron por dirigir sus ataques contra usted para desestabilizar a la organización?

R: No hay duda de que había un plan muy explícito de reducir o deshacerse desde el punto de vista operacional de una organización creada hace 70 años por la Asamblea General de la ONU y que hoy ayuda a 5,5 refugiados palestinos en Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este, Jordania, Líbano y Siria, gente que no tiene ningún horizonte, ningún futuro debido a que el proceso de paz no existe. Es un drama humano a una escala casi inimaginable. En medio de esto, la UNRWA es un símbolo para la existencia y la identidad de esos refugiados, y creo que esto es lo que se ha intentado atacar.

P: ¿Se siente el chivo expiatorio de esta historia?

R: No, porque he tenido el control de mis decisiones hasta el final y por eso renuncié. Y esto no lo hice por mí. Recordemos que hay 530.000 alumnos palestinos en las escuelas de la UNRWA, niños que tienen un valor increíble y que estudian con más determinación de lo que yo nunca hice en mi vida, y esto merece reconocimiento. No quiero que detrás de todos estos ataques se olvide porqué la UNRWA existe, ya que esa es exactamente la estrategia que se persigue.

P: ¿Cree que la UNRWA desaparecerá?

R: No lo creo. En diciembre la Asamblea General debe decidir si prolonga por tres años su mandato y no tengo ninguna duda de que la gran mayoría de países votarán a favor. Recordemos que la investigación de la que hemos hablado y la presión política coinciden con el debate sobre la continuidad de la UNRWA, que es una organización impresionante si uno tiene en cuenta su calidad operacional. Piense que tiene 30.000 empleados, 22.000 personas en el sector de la educación, palestinos que sirven a su propia comunidad.

P: No obstante, muchos palestinos de a pie también son críticos de la agencia y se quejan, por ejemplo, de los elevados salarios de los empleados internacionales o de que tras el recorte lo primero que se redujo fueron los cupones de comida ¿Acepta estas críticas?

R: En 2018 recortamos 118 puestos de un total de 12.000 empleados en Gaza, lo que objetivamente no era enorme, pero para el colega de perdió su empleo fue una catástrofe, porque no solo su familia, sino toda una red de familias depende de un solo salario. Esto explica que cuando tomamos esa decisión hubo manifestantes muy duros que tomaron el control de nuestras oficinas en Gaza e incluso recibimos amenazas de muerte.

P: ¿Pero si se recortaron 118 puestos locales, se eliminaron también puestos internacionales?

R: Lo primero que hay que decir es que de 30.000 puestos que tiene la UNRWA, el 99 % son palestinos, sólo hay 200 internacionales y también se recortaron alrededor de 15 puestos, así que proporcionalmente fue igual.

P: ¿No sería oportuno aprovechar el momento para realizar una reestructuración de fondo de la UNRWA y reemplazarla por otro organismo con una misión similar, pero una forma de gestión diferente?

R: En los últimos cinco años realizamos la transformación más grande en la historia de la UNRWA, lo que permitió economizar en los últimos cinco años 500 millones de dólares a través de acciones de economía interna. No es sorprende que cuando el principal donante recorta 360 millones de dólares de su contribución y al mismo tiempo se economizan 500 millones, haya descontentos.

P: ¿La organización es financieramente sostenible en la actualidad?

R: El problema de la UNRWA es particular porque fue concebida para suministrar servicios estatales, no hay ninguna otra organización que gestione 700 escuelas o 140 clínicas y centros de salud en Oriente Medio. Creo que con las reformas que se han realizado, con la reducción de costes y con donantes que mantengan su compromiso, (su sostenibilidad) debe ser posible.

P: Después de seis años como responsable de la UNRWA ¿Cómo ve el futuro del conflicto palestino-israelí?

R: La comunidad internacional está ignorando el asunto a cuenta y riesgo de la región, no hace falta más que ver que cada vez que hay el más mínimo incidente en Gaza, en Jerusalén o en relación a los asentamientos o a la ocupación, la tensión sube de inmediato a la superficie, así que es fundamental recrear un horizonte político. La comunidad internacional puede cerrar los ojos frente a esta cuestión algunos meses o años, pero cuidado cuando los vuelva a abrir.

Isabel Saco