EFEColombo

Cincuenta días después de haber lanzado una acampada en Colombo que sigue dando voz a las quejas de los ciudadanos y exigiendo la dimisión del presidente de Sri Lanka por la crisis económica, Buddhi Prabodha Karunaratne lamenta la incomprensión de los periodistas ante una protesta desligada de los partidos políticos.

Situada en las inmediaciones de la residencia presidencial y bautizada Gota Go Gama, en referencia al nombre del mandatario esrilanqués Gotabaya Rajapaksa, la acampada se trata de una "lucha real del pueblo", explicó Karunaratne a Efe, en un país en el que los grandes movimientos reivindicativos siempre han estado ligados a alguna formación política.

"Me preguntaron a qué movimiento pertenecía, y cuando dije que vine por mi cuenta, no lo entendieron", recordó.

EXPRESAR LA FRUSTRACIÓN

"Gota Go Gama no es un lugar, es un concepto y está en el corazón de todos los ciudadanos del país. Sugiero a todo el mundo que exprese su frustración, que venga al cruce más cercano, a las redes sociales, y muestre que ya ha tenido bastante", explicó Karunaratne.

La profunda crisis económica del país ha obligado en los últimos meses a los esrilanqueses a hacer colas durante horas para conseguir desde productos básicos y alimentos.

La falta crítica de divisas en el país ha provocado además una escasez crítica de combustibles, alimentando la hostilidad contra los gobernantes de un país acusados de ahondar la crisis con su mala gestión.

Sri Lanka entró oficialmente en impago preventivo de su deuda exterior a principios de mayo.

VUELCO DE LA OPINIÓN PÚBLICA

Karunaratne recuerda el momento en el que la imagen de Gotabaya Rakapaksa, un militar retirado visto como un "héroe de guerra" por la mayoría cingalesa del país por ser el artífice de una cruel ofensiva que puso fin a casi tres décadas de guerra civil, dio un vuelco.

Ocurrió el pasado diciembre, cuando el presidente pasó cerca de una cola de gente que esperaba para comprar leche en polvo en Mirihana, una localidad cercana a la capital. Los frustrados esrilanqueses comenzaron a abuchear al mandatario del país, miembro del poderoso clan Rajapaksa.

Manifestaciones esporádicas comenzaron a aparecer en el país insular mientras la falta de combustible forzaba a las autoridades a imponer cortes de electricidad diarios de hasta trece horas.

Hace cincuenta días, Karunaratne llegó al parque Galle Face Green, epicentro de las protestas en Colombo, tras haber invitado en Facebook a los habitantes de la capital a manifestarse contra el Gobierno.

"Tenía 110 carteles, pero solo había veinte personas aquella mañana. Entonces, tras unos 45 minutos, llegaron muchas otras y todas mis pancartas desaparecieron", recordó.

"Estamos llegando para no irnos" era uno de aquellos eslóganes, y de hecho muchos de los miles de personas que han pasado por la acampada no han vuelto a sus hogares desde aquel 9 de abril.

Baños portátiles, tiendas de campaña, agua y alimentos donados, un cine improvisado y un centro donde abogados prestan ayuda legal ocupan ahora el parque.

La protesta contra el Gobierno ha dado voz también a otras luchas, desde grupos de la comunidad LGBT en un país donde las relaciones homosexuales continúan siendo un delito, hasta familiares de desaparecidos durante las casi tres décadas de guerra civil contra los Tigres Tamiles (LTTE).

"Esta acampada es un nuevo concepto, los jóvenes protestan, van a trabajar y vuelven aquí de nuevo", explicó a Efe Madhu C. De Silva, de 27 años, que vive en una de las tiendas de campaña y elabora contenido para las redes sociales para la protesta.

ESTALLIDO DE VIOLENCIA

El objetivo de la acampada era mostrar a los esrilanqueses la vía para manifestarse contra el Gobierno de forma pacífica, y sus residentes se aseguraron cuidadosamente de no enfrentarse a las fuerzas de seguridad.

Pero todo cambió el pasado 9 de mayo, cuando partidarios del Gobierno acudieron a una reunión en Colombo que contó con la intervención del entonces primer ministro y hermano del presidente, Mahinda Rajapaksa.

Gota Go Gama cumplía un mes aquel día y los manifestantes habían planeado varios eventos para conmemorar la fecha, aunque la presencia de los partidarios de Mahinda en la capital causaba inquietud.

Shasheen, de 39 años de edad y uno de los participantes en la acampada, recuerda haber visto un vídeo en directo en Facebook del evento progubernamental en la residencia oficial de Mahinda en Temple Trees hacia las diez de la mañana.

Horas después, una turba abandonó Temple Trees en dirección a la acampada.

"Estaban armados con bastones de madera y metal, incluso tenían cuchillos. Nos atacaron e incendiaron nuestras tiendas. No había ni 200 de los nuestros, pero ellos por lo menos eran 2.000", recordó Shasheen a Efe, que lamento la pasividad de la Policía.

La violencia desencadenó choques en todo el país entre manifestantes y seguidores del Gobierno que se saldaron con al menos 10 muertes y más de 300 heridos, mientras esrilanqueses enfurecidos incendiaban casas de políticos y Mahinda se veía obligado a dimitir.

Según afirmó a Efe un portavoz de la Policía, hasta la fecha 1.966 personas han sido detenidas y 866 han sido condenadas a penas de prisión.

ALGUNAS VICTORIAS

Los manifestantes también se apuntan algunas victorias.

La imagen del poderoso clan Rajapaksa se ha visto empañada y, aunque Gotabaya sigue al mando del país, Mahinda y otros miembros de la familia ya no forman parte del Gobierno.

Pero la nación está lejos de haber salido de la crisis y los manifestantes exigen la dimisión también del actual presidente.

"Necesitamos un cambio real", sentenció Karunaratne.

Aanya Wipulasena