EFESirte (Libia)

La alianza de milicias del oeste de Libia arrestó hoy a tres presuntos yihadistas y liberó a 25 mujeres y niños durante la operación de "limpieza" emprendida tras la reconquista de la ciudad mediterránea de Sirte, el bastión más occidental de la organización Estado Islámico (EI).

En un comunicado, la Alianza explicó que los tres hombres fueron capturados en un área compuesta por una decena de casas próxima el paseo marítimo en el barrio de Al Bahariya, el último que quedaba en manos de los yihadistas.

Allí se calcula que todavía resisten una treintena de yihadistas, fuertemente armados, que según la Alianza están perfectamente localizados y bajo permanente vigilancia.

"Durante la operación, iniciada de madrugada, murieron tres de nuestros hombres víctimas de un tiroteo con los terroristas. Otros 28 (milicianos) resultaron heridos y fueron trasladados a los hospitales de campaña", agregó.

La alianza de milicias del oeste de Libia, lideradas por las de la ciudad de Misrata, anunció el lunes la reconquista del vecino puerto mediterráneo de Sirte, en poder de la rama libia del EI desde febrero pasado.

Portavoces castrenses explicaron que las fuerzas habían quebrado la resistencia yihadista en el barrio de Al Bahariya y que solo restaba por "limpiar" un perímetro de una decena de casas asomadas al noreste de la playa.

Los mismos responsables advirtieron, no obstante, de que el final de las operaciones bélicas y el anuncio oficial de la expulsión definitiva de los radicales se retrasaría algunos días ya que se temía que la zona estaba plagada de explosivos y trampas.

Además, las tropas creen que la decena de edificios de baja altura que faltan aún por inspeccionar podrían albergar, igualmente, varias decenas más de mujeres y niños que vivían junto a los yihadistas.

"Hoy hemos encontrado a 25 civiles. Cuatro mujeres y 21 niños", reveló la alianza sin facilitar detalles como la nacionalidad, la edad o el destino que se les ha dado ahora.

Las milicias del oeste de Libia emprendieron en junio pasado una ofensiva militar para recuperar el control de Sirte.

Tras dos meses sin apenas avances, las tropas libias comenzaron a abrir brecha a partir del primero de agosto, fecha en la que EEUU se sumó a la ofensiva con bombardeos aéreos sobre esta urbe situada a pocos kilómetros de territorio italiano.

Desde entonces, la aviación militar norteamericana ha realizado más de 420 misiones de combate, según datos ofrecidos por el comando central del Pentágono en África.

La ofensiva ha tenido un alto coste para Misrata, que ha liderado a un grupo heterogéneo de milicias de las ciudades del oeste de Libia en coordinación con el Gobierno de unidad nacional que designó en abril la ONU.

"Durante estos seis meses de ofensiva han muerto 771 milicianos y 3.210 han resultado heridos de gravedad", reveló el lunes el portavoz médico, Akram Glawam.

La expulsión de los yihadistas de Sirte significa una importante victoria para Misrata, ciudad cuyas fuerzas han cargado con el peso de las operaciones, pero no supone el fin de la amenaza del EI en este país ni en la región.

Diversas fuentes de inteligencia advierten de que gran parte de los cabecillas abandonaron la ciudad a finales de agosto, cuando los bombardeos norteamericanos arreciaron, en dirección a las áreas desérticas del sur, donde han comenzado a reagruparse.

Los radicales mantienen, además, sus posiciones en la ciudad de Bengasi, escenario desde mayo de 2014 de intensos combates entre las fuerzas del este de Libia, afines al Gobierno de Tobruk, y las milicias leales al antiguo Gobierno islamista moderado de Trípoli, considerado rebelde.

Y también están presentes en Derna, localidad próxima a la frontera con Egipto donde los yihadistas implantaron su primera base.

El triunfo en Sirte plantea, además, la posibilidad de que se abra un nuevo frente de conflicto, esta vez entre las milicias de Misrata y el mariscal Jalifa Hafter, jefe del antiguo Ejército Nacional libio y hombre fuerte del este del país.

En septiembre pasado, y aprovechando la intervención de EEUU, Hafter se hizo con el control de Sidrá y Ras Lanuf, los principales puertos petroleros de Libia, situados a unos kilómetros de Sirte.