EFENaciones Unidas

Las últimas acusaciones de abusos sexuales supuestamente cometidos por "cascos azules" en países como la República Centroafricana llevaron hoy a la ONU a movilizarse para tratar de poner fin a un problema que se ha repetido en los últimos meses.

En una medida muy poco habitual, el secretario general de la organización, Ban Ki-moon, celebró una videoconferencia con los jefes de las misiones de paz y con sus mandos militares y policiales para dejarles claro que debe haber "tolerancia cero" ante este tipo de crímenes.

"Subrayó que esa tolerancia cero significa cero complacencia y cero impunidad y que cuando se confirman las acusaciones, todo el personal -ya sean militares, policías o civiles- debe rendir cuentas", dijo el portavoz de Ban, Stéphan Dujarric.

El diplomático coreano dejó también claro a los jefes de las misiones que son "directamente responsables de mantener la conducta y disciplina" dentro de las operaciones.

Unas horas después, Ban se reunió de urgencia a puerta cerrada con los miembros del Consejo de Seguridad, en un encuentro en el que el secretario general planteó algunas medidas para tratar de acabar con los abusos, según diplomáticos.

Toda esa movilización se produjo un día después de que Amnistía Internacional (AI) pidiese a la ONU investigar la violación de una menor de 12 años y el supuesto asesinato "indiscriminado" de un adolescente de 16 años y de su padre por "cascos azules" desplegados en República Centroafricana.

Estas últimas acusaciones se suman a otros abusos anteriores cometidos supuestamente por fuerzas internacionales, algunas desplegadas bajo bandera de las Naciones Unidas.

Las repetidas acusaciones de violaciones y otros crímenes terminaron por forzar el miércoles la renuncia del jefe de la misión de la ONU (MINUSCA), Babacar Gaye, una dimisión solicitada por el propio Ban.

Según explicó hoy Dujarric, la MINUSCA está investigando los últimos casos y esa tarea se reforzará con ocho expertos que viajarán al país.

El secretario general, que ayer se declaró "angustiado, enfadado y avergonzado" por los supuestos abusos, defendió hoy que los países deben trabajar para prevenir estos problemas, formando al personal que envían al exterior y dejando claro que los culpables serán perseguidos.

La embajadora estadounidense ante la ONU, Samantha Power, reconoció en declaraciones a los periodistas que es muy probable que haya muchos más casos de violaciones de los que se conocen, dado que a menudo las víctimas tienen miedo a denunciar.

Para EE.UU., es necesario además asegurar que las autoridades de los países a los que pertenecen los supuestos criminales les hagan responder ante la Justicia.

A diferencia de los civiles, los militares que actúan bajo bandera de Naciones Unidas cuentan habitualmente con inmunidad en los países en los que operan y, en caso de problemas, deben ser las autoridades de sus propios estados las que actúen contra ellos.

En ese sentido, Power apuntó la posibilidad de presionar a los Gobiernos para que evitar la impunidad y defendió la importancia de contar con más países que aporten tropas a las operaciones de paz para poder ser más exigentes con ellas.

El Consejo de Seguridad, según fuentes diplomáticas, se mostró de acuerdo en incrementar su vigilancia para evitar más casos de este tipo y para estudiar posibles cambios en la forma en que se conducen las operaciones.

A comienzos de junio, la ONU ya anunció una comisión independiente que está investigando denuncias en la República Centroafricana, a raíz de supuestos abusos sexuales a menores cometidos por militares franceses, que no estaban bajo bandera de la ONU, y de otros casos en los que sí estaban involucrados "cascos azules".