EFEHarare

El Movimiento por el Cambio Democrático (MDC), la principal coalición opositora de Zimbabue, apeló hoy, pocos minutos antes de que se cerrase el plazo, ante la Corte Constitucional los resultados de las elecciones presidenciales del 31 de julio, que considera fraudulentas.

El equipo legal del líder del MDC, Nelson Chamisa, presentó el recurso una semana después de que la Comisión Electoral de Zimbabue (ZEC) anunciase el triunfo en primera vuelta del candidato oficialista y actual presidente del país, Emmerson Mnangagwa, con el 50,88 % de los votos.

"El recurso se ha presentado", dijo a los periodistas el abogado de Chamisa, Thabani Mpofu.

"Estamos buscando que dictaminen que las elecciones no se celebraron de acuerdo con la Constitución y la ley electoral, o en términos de justicia o rendición de cuentas", dijo el letrado.

Momentos antes, el líder opositor ya había anunciado en su cuenta de Twitter que la petición había sido presentada: "Nuestro equipo legal ha presentado de forma satisfactoria los papeles. Tenemos un buen caso y una buena causa", decía Chamisa.

Con la apelación, según el abogado, buscan que la Corte determine que "la declaración de Mnangagwa como presidente electo no se hizo de acuerdo con la ley", por lo que es "nula, inválida y debería ser anulada".

Con esta apelación, se paraliza por tanto la investidura de Mnangagwa, que estaba prevista para el domingo, y a la que ya habían confirmado su asistencia jefes de Estado como el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, y el de Botsuana, Mokgweetsi Masisi.

La Corte Constitucional tiene ahora 14 días para pronunciarse al respecto.

Si la sentencia del Alto Tribunal avalase los resultados de la ZEC, la investidura del actual presidente se llevaría a cabo 48 después del fallo, pero si diese la razón a la oposición, se celebrarían nuevas elecciones en 60 días.

La oposición ha alegado casi desde el día de la votación que había habido irregularidades y que el resultado, una vez anunciado, era un fraude.

El retraso en la publicación de los resultados de las presidenciales por parte de la ZEC, una de las razones que la oposición esgrimió como la posible causa de un fraude, movilizó a centenares de militantes del MDC a las calles de la capital de Zimbabue, Harare, uno de los principales bastiones de Chamisa y donde obtuvo una notable victoria.

Entonces, el Ejército y la Policía reprimieron las protestas con munición real, gases lacrimógenos y cañones de agua, en unos incidentes en los que murieron seis personas.

Mnangagwa, por su parte, asegura que las elecciones fueron "libres, justas y creíbles", en la misma línea que la mayoría de las misiones de observación electoral internacionales, si bien la de la UE consideró que no se celebraron "en igualdad de condiciones" para todos los partidos.

La elección de Mnangagwa, si el Alto Tribunal no la refuta, lo consolidaría como mandatario tras suceder a Robert Mugabe, depuesto por un golpe de Estado el pasado noviembre, tras 37 años en el poder.

Asimismo, los comicios han servido para avalar la victoria del partido que ha gobernado Zimbabue desde la independencia, en 1980, la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF).

Además, el ZANU-PF consiguió ganar dos tercios de los escaños de la Cámara Baja, en un resultado que el MDC también ha asegurado que va a apelar en al menos 21 circunscripciones, en una petición separada a la impugnación presidencial.

A pesar de los disturbios post-electorales del miércoles, estas elecciones han sido las más pacíficas desde 2000, cuando el MDC cuestionó por primera vez la victoria de Mugabe, entonces candidato del ZANU-PF.

Por Oliver Matthews