EFEVarsovia

Miles de personas se concentraron hoy en Varsovia frente al palacio presidencial para exigir al jefe del Estado, Andrzej Duda, que vete la reforma judicial impulsada por el Gobierno nacionalista de Ley y Justicia, que según sus detractores supondrá el fin de la división de poderes en el país.

El número de participantes en la protesta alcanzó los 50.000, según el Ayuntamiento de Varsovia, aunque la policía local redujo la participación a 14.000 personas.

Tanto los líderes de los principales partidos de la oposición, presentes en la protesta, como los miles de ciudadanos que los acompañaron apelaron a Duda para que se convierta en garante de la democracia en Polonia y defienda la independencia judicial.

Los manifestantes, que portaban banderas polacas, de la Unión Europea (UE) y con el arco iris, pidieron respeto a la Constitución y aseguraron que Polonia es un país plenamente europeo que quiere permanecer en Europa.

El líder del principal partido de la oposición, Plataforma Ciudadana, Grzegorz Schetyna, alertó de que las políticas del Gobierno ultraconservador de Ley y Justicia buscan imponer un régimen autoritario, "como el comunista", en Polonia.

La protesta, que también fue secundada en otras ciudades del país, fue convocada para el mismo día en el que el Parlamento polaco aprobó el polémico proyecto de ley del Tribunal Supremo, sin atender a las críticas de Bruselas y de la mayor parte de los partidos de la oposición.

La norma, que ha provocado manifestaciones durante los últimos días y duras críticas de la Comisión Europea (CE), facilita según la oposición el control del Supremo por parte del Gobierno y pone fin al mandato de los jueces de esta institución.

El proyecto se suma a las dos normas aprobadas el pasado miércoles por el Parlamento con el objetivo de reformar el sistema judicial y que, según los críticos, suprimen la autonomía del máximo órgano del poder judicial, sometiéndolo al control del Gobierno, y extienden el control del ministerio de Justicia a los tribunales regionales y de apelación.

Las tres normas fueron aprobadas con los únicos votos de Ley y Justicia, con mayoría absoluta desde su victoria en 2015 y que como en ocasiones anteriores ha ignorado las protestas de la ciudadanía y de las instituciones de la Unión Europea.

Para entrar en vigor, las leyes deben ser ratificadas por el presidente, Andrzej Duda, vinculado a la fuerza gobernante y hasta ahora condescendiente con todas las medidas impulsadas por el Ejecutivo, incluidas las polémicas reformas del Tribunal Constitucional y la ley de medios de comunicación públicos, ambas fuertemente cuestionadas por Bruselas.

El Gobierno polaco insiste en que las reformas son necesarias para facilitar un sistema judicial más eficiente, que sirva a todos los polacos y no sólo a la "elite".