EFEBucarest

La oposición de centro-derecha comenzó este martes su ofensiva para llegar al poder en Rumanía, tras 48 horas fatídicas para el Gobierno socialdemócrata, castigado en las urnas y humillado al ver cómo el líder de esa formación, Liviu Dragnea, tuvo que entrar en prisión para cumplir una pena de 3,5 años por corrupción.

Ludovic Orban, líder del opositor Partido Nacional Liberal (PNL), anunció hoy que, "en caso de que el Gobierno no dimita, el PNL presentará una moción de censura" en su contra.

El PNL ganó las elecciones europeas en Rumanía el pasado domingo con un 26,7 % de los votos, por delante del partido socialdemócrata PSD (22,9 %).

Eso aumenta más aún la presión sobre el Ejecutivo de la primera ministra, Viorica Dancila, muy cercana a Dragnea, el hombre fuerte del partido gobernante y hasta ahora presidente del Parlamento.

"El PSD tiene una mayoría (parlamentaria) muy inestable y la moción tendría opciones de prosperar", dijo a Efe Oana Popescu, directora de la laboratorio de ideas "GlobalFocus" en Bucarest.

La analista interpreta el resultado de las europeas y el éxito del referéndum celebrado también el domingo como un "mandato" para que la oposición intente tumbar al Gobierno.

La consulta popular a la que hace referencia fue convocada por el presidente del país, el conservador Klaus Iohannis, para poner freno a las polémicas enmiendas de las leyes anticorrupción impulsadas por el gabinete del PSD, de las que se habrían beneficiado políticos con procesos abiertos como el propio Dragnea.

El referéndum planteaba la prohibición de los indultos a corruptos y los decretos gubernamentales con que el Ejecutivo socialdemócrata ha impulsado la reducción de las penas y del plazo de prescripción de algunos delitos.

Más de un 80 % de los rumanos votó a favor de la propuesta de Iohannis en la consulta, en la que se registró una participación inusualmente alta para este tipo de referendos, un 41 %.

Tanto el PNL como la alianza liberal y europeísta USR PLUS, que obtuvo una meritoria tercera posición en sus primeras elecciones europeas (el 21,5 % de los votos), habían apoyado el "sí" en el referéndum.

Los resultados supusieron un contundente mensaje del electorado contra el PSD y su controvertida reforma judicial, duramente criticada por la Comisión Europea como un ataque al Estado de derecho.

A esta derrota en las urnas se sumó el lunes la decisión de la justicia sobre Dragnea, condenado en firme a 3 años y 6 meses de cárcel por abuso de poder y falsedad.

Dragnea debía conformarse hasta ahora con mandar desde la sombra, pues tenía vetada la entrada en el Gobierno por otra condena anterior por manipulación electoral.

Mientras deciden quién sustituye a Dragnea al frente del partido, en el PSD han comenzado a aflorar las primeras divisiones.

Voces importantes como la de Marian Oprisan, un barón regional con una trayectoria política parecida a la de Dragnea, le acusan de haber arrastrado al partido al descrédito con los cambios en la justicia que habría promovido para salvarse de la cárcel.

"El debate sobre la justicia ha terminado en el PSD", declaró Oprisan este martes a la prensa.

"Las elecciones las ha perdido el PSDragnea", agregó el veterano político, que al mismo tiempo prometió "un PSD preocupado por los problemas reales de los rumanos".

Por su parte, la primera ministra Dancila reconoció hoy que el exceso de énfasis en la reforma judicial de su Gobierno ha generado descontento entre los votantes.

Por eso, abogó por centrarse en los "éxitos" del gabinete en otros puntos de su programa.

Este propósito de enmienda podría llegar demasiado tarde para el Ejecutivo de Rumanía, país que ejerce hasta el final del mes próximo la presidencia rotatoria de la Unión Europea (UE).

"Aunque Dragnea ya no sea el líder del PSD, el PNL continúa su lucha contra la forma de hacer política del PSD", dijo hoy el líder opositor Orban, para quien el partido gobernante es "un peligro para la democracia y para el destino euroatlántico de Rumanía".

Varios analistas contactados hoy por Efe en Bucarest, como el politólogo Ioan Stanomir, consideraron la condena a Dragnea "el final de una manera de hacer política en Rumanía".

También Oana Popescu, directora de GlobalFocus, piensa que la sentencia y los resultados de las votaciones del domingo suponen "el final del ala dura del PSD" y dan una oportunidad a sectores menos proclives a las prácticas clientelistas que se asocian a esta formación.

"Sería suicida intentar cambiar solo a las personas y no la manera de hacer política", concluyó Popescu con la vista puesta en las elecciones presidenciales de final de este año y las legislativas previstas para finales de 2020.

Marcel Gascón