EFEJartum

La oposición sudanesa desconfía de los militares que han tomado el poder después de derrocar a Omar al Bashir y exigen "pruebas" de que el dictador está detenido, como alegan los generales.

En una entrevista a Efe, el profesor Mohamed Yousif al Mustafa, uno de los líderes de la Asociación de Profesionales, grupo que ha encabezado las protestas multitudinarias que precedieron al golpe militar, argumenta que las pruebas son necesarias para dar "tranquilidad" a la gente de la calle.

"No podemos creerles, durante 30 años todos han estado trabajando con el régimen. Ese régimen estaba construyendo directamente sus actividades basándose en el engaño, en la mentira, desde el primer día al último", espeta Al Mustafa.

"Y creen - continúa - que pueden engañar al público. No tenemos por qué aceptar lo que están diciendo a menos que veamos una prueba".

Sentado en una pequeña sala de reuniones de la Universidad de Jartum, decorada con pinturas abstractas y mapas de Sudán, este profesor de Antropología duda de que tras su derrocamiento el 11 de abril Al Bashir haya sido trasladado a la cárcel de Kobar, destino habitual de los presos políticos.

Aun en ese caso - dice - tiene la certeza de que no está recibiendo el mismo trato que él mismo experimentó cuando pasó "injustamente" dos meses entre rejas allí, entre diciembre y febrero, por alentar las protestas.

"Yo estaba en una celda pequeña acomodado con otras doce personas, durmiendo en el suelo, con un baño. Y nos daban una comida muy pobre, insalubre y limitada, no nos permitían traer comida de fuera y estábamos aislados completamente del mundo exterior", recuerda, entornando los ojos detrás de sus gafas de pasta.

EL JUICIO A AL BASHIR

Al Mustafa medita sus palabras y elabora su discurso cuidadosamente en un perfecto inglés. La prioridad - arguye - es confirmar el arresto de Al Bashir y de "todos los implicados en la destrucción activa del país", para después ponerlos a disposición judicial.

El opositor asegura que su grupo no se opone a la posibilidad de juzgar a Al Bashir en el Tribunal de la Haya, que le atribuye crímenes de genocidio y lesa humanidad por las matanzas cometidas en Darfur entre 2003 y 2004, siempre que haya "coordinación" previa con esa instancia.

Pero apunta que la lista de crímenes cometidos por Al Bashir es larga y en Sudán podría ser enjuiciado además por el "genocidio" en la Montaña Nuba y en el Nilo Azul, además de por "dividir" al país y por la "destrucción del régimen constitucional".

"Pedimos pruebas, de cualquier tipo, que traigan tranquilidad a nosotros y a la gente. Si no, es una situación peligrosa dejar a esta gente suelta. Tienen mucho dinero, armas, conexiones, pueden fácilmente hacer un contraataque contra la gente", comenta.

LAS NEGOCIACIONES

La Asociación de Profesionales se levantó de la mesa de negociaciones con la junta militar el pasado fin de semana para la formación de un Gobierno de transición.

Según Al Mustafa, podrían regresar a la mesa si los militares retiran a tres de los 11 integrantes del comité negociador cuya presencia es "inaceptable" para los opositores.

Esos tres señalados son ex directores de cuerpos de seguridad y milicias de Al Bashir que actuaban "fuera del paraguas de la ley" y son adeptos al régimen.

"Estamos ejerciendo presión en el Consejo (Militar Transitorio) para cambiar el comité negociador, y que los despida del comité. No podemos tratar con el Consejo mientras estas personas sean miembros", asevera.

En cualquier caso, Al Mustafa es taxativo en cuanto a que la solución a la crisis pasa por la mesa de negociación.

"Tenemos que llegar a un acuerdo a través de la negociación. No tenemos poder para imponer nuestra voluntad en ellos. Igualmente ellos tampoco pueden imponer su voluntad en nosotros", añade.

UNA LARGA TRANSICIÓN

Los Profesionales han propuesto a los militares un largo proceso de transición, que se alargue cuatro años, dos más de lo propuesto por el Ejército.

Y Al Mustafa recalca que, en este tiempo, los Profesionales sí admiten la presencia de algunos militares en el Gobierno.

Durante ese tiempo, según esta propuesta, se crearían tres órganos, un "consejo presidencial" integrado por civiles independientes y militares; un ejecutivo con un máximo de 20 miembros y un legislativo que dé espacio a representantes de todos los sectores económicos y regiones de Sudán.

"Por la gravedad de los problemas encarados por Sudán, necesitamos un largo período para solucionar los problemas. Si no preparamos la base tendremos inestabilidad de nuevo", alerta Al Mustafa.

El opositor recuerda la experiencia fallida del vecino Egipto y, además, los dos intentos democráticos anteriores de la historia de Sudán (1963 y 1985), ambos frustrados rápidamente por sendos golpes de Estado.

"Si nos apresuramos a unas elecciones rápidas, las elecciones van a reproducir estos problemas, porque no han sido solucionados. Hay que remediar las heridas de la guerra, antes de pedir a la gente que haga unas elecciones o un proceso democrático", dijo.

Además de cerrar los conflictos abiertos, en Kordofán del Sur o el Nilo Azul, y emprender la "reconciliación" entre las tribus, Al Mustafa señala que es necesario emprender una reforma económica para "poner unos pilares razonables, aceptables, creíbles" que sustenten la estabilidad del país.

"Nunca hay que apresurarse por ir a las elecciones, porque esto técnicamente va a llamar a un nuevo golpe, a una nueva intervención ¿Qué es lo que pasará? un conflicto armado, todo el mundo cogerá sus armas para solucionar sus problemas por las armas, sería un tipo de guerra civil, será lo más destructivo para el país", dijo.

Por eso los opositores piden un período más largo, "no para gobernar, sino para tratar las enfermedades de Sudán".

Manuel Pérez Bella