EFEJerusalén

La Policía israelí interrogó anoche a dos empleadas de la residencia del primer ministro, Benjamín Netanyahu, por sospechas de que dieron falso testimonio a favor de su esposa, Sara, en un caso en su contra por presunto maltrato a una exempleada doméstica, informó hoy la emisora pública Kan.

Un portavoz policial confirmó anoche que se está llevando a cabo una investigación con la aprobación del fiscal general del Estado, Avijai Mandelblit, y la supervisión de su oficina, sin dar más detalles sobre el asunto.

Según el Canal 12 de noticias israelí, las dos trabajadoras habrían podido recibir presiones para encubrir a la primera dama.

Esta se enfrenta a una demanda civil presentada hace tiempo por Shira Raban, una antigua empleada que trabajó durante un breve período en la residencia oficial, donde denuncia haber sufrido maltratos y acoso por parte de la mujer del jefe de Gobierno, a quien exige el pago de 63.000 dólares por daños y perjuicios.

Las pesquisas motivaron también nuevas críticas al sistema judicial de los representantes legales de Netanyahu. Su abogado, Yosi Cohen, acusó al fiscal general de "manipular a la policía" para realizar "una persecución obsesiva y sistemática a la familia Netanyahu", pendiente de varios casos abiertos ante la Justicia.

El jefe del Ejecutivo ha denunciado repetidas veces que hay un complot contra él y su familia, una acusación que las autoridades judiciales rechazan, y que muchos consideran peligrosa por poner en cuestión las bases de la Justicia y de la separación de poderes del país.

Su esposa ha afrontado también otros casos. En el pasado fue acusada de abuso de confianza y malversación de fondos del Estado por el pago de lujosas comidas y servicios de chef privados en la residencia oficial. Tras alcanzar un acuerdo con la Fiscalía, en 2019 debió devolver 15.000 dólares -10.000 de ellos en concepto de multa- para evitar una acusación por corrupción.

Las acusaciones contra ella por maltrato a trabajadores tampoco son nuevas: en 2016, un tribunal dictaminó que maltrató a un empleado doméstico, y le ordenó pagar 42.000 dólares en concepto de daños.

Este frente se suma al más importante que la familia Netanyahu tiene abierto actualmente. El primer ministro -el primero en activo que afronta un juicio en Israel- se sentó el pasado 24 de mayo en el banquillo de los acusados, en lo que supuso el inicio de su proceso judicial por cargos de cohecho, fraude y abuso de confianza.