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La autoproclamada república separatista de Abjasia celebra este domingo la repetición de las elecciones presidenciales, apenas tres meses después de la anulación de los resultados anteriores provocada por varias jornadas de protestas para reclamar la renuncia del presidente, Raúl Jadzhimba.

"En toda Abjasia a las 8.00 hora local (5.00 GMT) comenzó la votación para elegir al presidente del país", declaró a TASS un portavoz de la Comisión Electoral de la república.

Según el representante de la entidad, para ello fueron abiertos 154 colegios electorales, dos de ellos en Rusia: uno en Moscú y otro en la ciudad de Cherkesk, en el Cáucaso Norte.

El padrón electoral suma a más de 128.000 personas, poco más de la mitad de la población abjasa.

Entre los observadores extranjeros hay representantes de las también autoproclamadas repúblicas de Osetia del Sur y Transnistria, además de ocho diplomáticos rusos.

La Duma rusa se abstuvo de enviar una misión de observación debido a la situación epidemiológica vinculada a la pandemia del nuevo coronavirus.

El actual presidente abjaso en funciones, Valeri Bganba, dijo a Interfax tras depositar su voto que "existen todos los motivos para contar con una jornada electoral tranquila y apegada a la ley electoral de Abjasia".

Tres candidatos se disputan hoy la presidencia abjasa: el viceprimer ministro y ministro de Economía Adgur Ardzinba, uno de los líderes de la oposición y diputado Aslán Bzhania, y el exministro del Interior Leonid Dzapzhba.

Se trata de las octavas elecciones presidenciales celebradas desde 1994.

El pasado enero el Tribunal Supremo decretó la anulación del resultado de las presidenciales de septiembre pasado.

La principal acusación esgrimida por la oposición es que durante las elecciones de septiembre Jadzhimba no obtuvo la mayoría de los votos, por lo que los opositores exigieron nuevos comicios.

Tras varias jornadas de protesta el mandatario electo se vio forzado a renunciar.

Abjasia se escindió de facto de Georgia a comienzos de los pasados años 90 tras un conflicto armado en el que los separatistas vencieron a la tropas de Tiflis, y en 2008, tras la guerra ruso-georgia, fue reconocida por Moscú -que trata de mediar en la crisis actual- como Estado independiente, al igual que Osetia de Sur, otra entidad separatista de Georgia.