EFEParís

El nuevo Gobierno de Emmanuel Macron, que este martes celebró su primer Consejo de Ministros, no solo no ha supuesto el giro social y ecológico que se anunciaba en Francia, sino que se adentra más en la senda marcada por el expresidente conservador Nicolas Sarkozy.

Cuenta el diario "Le Figaro" que, nada más conocerse la composición del nuevo Ejecutivo en la tarde de este lunes, Sarkozy recibió un mensaje de un antiguo colaborador: "Señor presidente, estoy sorprendido de que nadie me haya avisado de que usted ha vuelto".

El nuevo gabinete integra a varios de sus más fieles seguidores descontentos con el rumbo de Los Republicanos, su partido, que rechazó al expresidente en las primarias de 2016. Ahora han encontrado acomodo junto al actual inquilino del Elíseo.

El caso más paradigmático es el del nuevo primer ministro francés, Jean Castex, quien trabajó codo con codo junto a Sarkozy en el tramo final de su mandato y que lo primero que hizo nada más ser nombrado por Macron fue llamar a su antiguo jefe.

MACRON EN PRIMERA LÍNEA

Muchos consideran que, con el nombramiento al frente del Gobierno de este alto funcionario que hasta ahora estaba lejos de la vanguardia mediática, el presidente quiere estar más en la primera línea ejecutiva.

Un signo que le acerca también a Sarkozy, quien estaba obsesionado con ocupar todo el espacio mediático hasta el punto de que su imagen quedó demasiado expuesta a la crítica, una de las claves de su derrota en las urnas en 2012.

Castex no es el único miembro del Ejecutivo que, lejos de renegar de su cercanía a Sarkozy, presume de ella.

El nuevo ministro del Interior, Gérald Darmanin, no pierde ocasión de subrayar su amistad con el hombre que presidió Francia entre 2007 y 2012.

Darmanin dirigió la campaña de Sarkozy en las primarias de 2016 y antes fue uno de sus más allegados hombres de partido.

Cada paso en política, asegura este ministro de 37 años, viene respaldado por los consejos de Sarkozy, que casi le forzó a entrar en el Ejecutivo de Macron en 2017, entonces como titular de Hacienda, lo que le valió su exclusión de Los Republicanos.

Ahora Darmanin ha crecido y, con su llegada a Interior, se convierte en una de las figuras ascendentes del Ejecutivo, puesto que en su anterior cargo estaba bajo la tutela del titular de Economía, Bruno Le Maire.

DARMANIN EL DISCÍPULO

El joven ministro parece seguir los pasos de su mentor. Ambos comenzaron en la política municipal y, antes que Darmanin, Sarkozy ocupó las carteras de Hacienda e Interior. El veterano político también pasó por Economía antes de dar el salto a la Presidencia.

Le Maire nunca ha sido sarkozista, pero ambos han compartido muchos gabinetes, rivalidades y, en los últimos años, una proximidad evidente.

El titular de Economía, que también ha ganado peso en esta remodelación ministerial, fue rival de Sarkozy en las primarias de 2016 y uno de sus principales críticos entonces, deseoso de presentarse como una figura fresca frente al pasado que representaba el expresidente.

Tampoco fue una de sus ministras más afines Roselyne Bachelot, que durante los cinco años de la presidencia de Sarkozy ocupó diferentes carteras, pero que siempre dijo tener una mayor proximidad con el entonces primer ministro, François Fillon.

Pero la nueva titular de Cultura reconoce el influjo del expresidente y ambos conversan de forma regular.

El nuevo ministro de Justicia, Eric Dupont-Moretti, un polémico y reputado abogado penalista que ha defendido a todo tipo de clientes, es muy amigo del letrado de Sarkozy.

Ambos comparten una fuerte animadversión por la Fiscalía Financiera, responsable de algunos de los casos que el expresidente tiene pendientes con la Justicia y que ahora estará bajo la batuta de Dupont-Moretti.

Luis Miguel Pascual