EFELuxemburgo

La Unión Europea (UE) dio este lunes luz verde a la cuarta ronda de sanciones contra responsables de la represión en Bielorrusia, que afectan al menos a 78 personas y ocho empresas, mientras ultima un paquete de medidas restrictivas contra sectores económicos del país ante la deriva autoritaria del régimen del presidente Alexandr Lukashenko.

Los ministros de Exteriores de la UE, reunidos en un Consejo, tomaron esta decisión por "la escalada de las graves violaciones de derechos humanos en Bielorrusia y la violenta represión de la sociedad civil, la oposición democrática y los periodistas" desde la victoria de Lukashenko en las elecciones del pasado agosto, consideradas como fraude por la Unión.

El aterrizaje "forzoso e ilegal" de un vuelo de Ryanair en Minsk para detener al periodista Roman Protasevich ha motivado en parte esta ronda de sanciones, ya que hasta siete de las personas y una de las entidades incluidas hoy en la lista negra están vinculadas a ese incidente.

Entre los sancionados se encuentran también varios empresarios prominentes "que apoyan y se benefician del régimen de Lukashenko", por lo que la UE quiere con estas medidas enviar "una señal fuerte" de que apoyar al régimen de Lukashenko tiene "un coste sustancial".

Tras la decisión de hoy, la UE ha sancionado a un total de 166 personas y quince empresas relacionadas con la crisis en Bielorrusia.

Las personas afectadas por esas medidas restrictivas tienen prohibido viajar o transitar por la Unión Europea y también están sometidos a una congelación de los activos que tengan en el club comunitario.

Además, los ciudadanos y empresas de los Veintisiete no pueden ponen fondos a disposición de las personas y compañías incluidas en la lista de sancionados.

Los ministros, que iniciaron la jornada con un desayuno de trabajo con la líder de la oposición bielorrusa en el exilio, Svetlana Tijanóvskaya, han dejado claro que el objetivo es "presionar" a las autoridades bielorrusas para que inicien "un diálogo nacional genuino e inclusivo" con la sociedad y que se evite más represión.

Es el mismo objetivo que ha llevado también hoy a Estados Unidos, Canadá y Reino Unido a adoptar sanciones contra entidades e individuos bielorrusos de forma coordinada con la UE.

PREPARACIÓN DE SANCIONES ECONÓMICAS

El alto representante de la UE para la Política Exterior, Josep Borrell, aseguró que la Unión está dispuesta a apoyar una transición democrática y pacífica con una variedad de instrumentos, incluyendo un plan de apoyo económico integral de 3.000 millones de euros.

En cambio, los ministros también dejaron claro que la UE está dispuesta adoptar "más medidas, incluyendo sobre otros actores económicos" si la situación en el país no mejora.

Así, la UE prepara ya un paquete de sanciones económicas contra Minsk que abordarán los líderes comunitarios en su cumbre del jueves y viernes y sobre las que podrían dar directrices para su posterior adopción.

"Se ha decidido tomar sanciones económicas, es un paso importante. Normalmente nos quedamos en sanciones que afectan a individuos, y es comprensible por qué, porque cuando tocamos la economía de un país tocamos a la gente, e intentamos no tocar a la gente que no es culpable", señaló Borrell.

En cambio, "llegados a un momento, hace falta tomar medidas mucho más fuertes que van a afectar a los sectores económicos (...) Al tocar la economía tocas a la gente", reconoció.

Según el jefe de la diplomacia de la UE, esas nuevas medidas restrictivas afectarán a sectores de la economía bielorrusa que están "directamente vinculados con exportaciones".

"Las sanciones son una manera de poner presión al Gobierno de Bielorrusia y van a hacer daño fuertemente", comentó, al tiempo que lamentó que el régimen de su presidente, Alexandr Lukashenko, "no cambia su actitud" y que "hay más de 500 presos políticos".

Preguntado por si cree que la presión económica no acercará aún más a Lukashenko a Rusia, su aliada, Borrell respondió que "si no creyéramos que pueden ayudar, no tomaríamos estas sanciones económicas" que cree que "pueden influir en el comportamiento" del régimen.

El político español apuntó que Tijanóvskaya ha pedido a los ministros europeos "tomar aún más sanciones" y que incluso les proporcionó una lista con posibles objetivos, como una serie de empresas estatales.

Por su parte, la ministra española de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, explicó que las sanciones adoptadas hoy no van contra la ciudadanía sino "contra un régimen".

González Laya consideró que las medidas muestran "la determinación de la UE de apoyar a la oposición y a la convivencia entre bielorrusos".