EFEAntonio Sánchez Solís y Luis Lidón Viena

La Unión Europea (UE) y África coincidieron hoy en que la emigración de jóvenes africanos hacia los países ricos tiene su origen en la pobreza, y sólo se puede solucionar con un desarrollo económico justo que vaya más allá de la mera ayuda humanitaria.

Aunque la migración ha estado, oficialmente, fuera de la agenda de la cumbre UE-África celebrada hoy en Viena, el tema no ha pasado por alto en este foro que ha reunido a 53 líderes de países europeos y africanos, así como cientos de empresarios y emprendedores, con la atención puesta en la cooperación y el desarrollo económico.

"Europa ha ayudado mucho a África en muchos sentidos, pero el debate que tenemos cada día es que el resultado podía haber sido mucho mejor si se hubiera realizado de otra manera, si las empresas que invierten, si los europeos, vieran a África como socio, más que como beneficiario de su generosidad", reclamó Paul Kagame, presidente de Ruanda y responsable de turno de la Unión Africana.

Kagame ha sido el anfitrión, junto al canciller austríaco, Sebastian Kurz, cuyo país ostenta la presidencia rotatoria de la UE, de un encuentro que cuando se anunció en septiembre tenía el foco claramente puesto en la migración, pero que luego se trasladó a la cooperación económica bajo el título "Llevando la cooperación a la era digital".

"Es necesario abordar las causas (de la emigración) y una es la pobreza. Un mayor desarrollo económico (...) es la mejor forma de mejorar las condiciones de vida de la gente y, a largo plazo reducir el flujo de inmigrantes que llega a Europa", resumió Kurz.

El canciller austríaco puso como ejemplo a Ruanda, con un crecimiento que el Fondo Monetario Internacional prevé del 7 por ciento en 2018.

Seis de los diez países que más crecen del mundo están en África, según datos de la presidencia austríaca de la UE, que insistió en "cambiar la narrativa" sobre el continente, para que pase a ser visto como un destino prometedor de inversión empresarial.

El canciller austríaco, cuyo Partido Popular (OEVP, democristiano) gobierna desde hace un año en coalición con los ultranacionalistas del Partido Liberal (FPOE), ha hecho de la lucha contra la migración irregular y la protección de las fronteras uno de los pilares de su presidencia de la UE, que termina este mes.

"El desarrollo económico no contradice la ayuda humanitaria. Pero sólo ayuda humanitaria, sin un desarrollo económico sostenible, no es una solución positiva a largo plazo para la pobreza en el contiene africano", aseguró Kurz.

Austria ha ido congelando o reduciendo en los últimos años sus partidas de ayuda al desarrollo y actualmente destina a ello el 0,4 % de su PIB, por debajo de la media de la UE.

El canciller también alertó sobre la gran apuesta inversora de China en África e incluso dijo que la UE no puede "dejar el continente africano a los chinos".

También el ministro español de Exteriores, Josep Borrell, apostó más que por la mera ayuda, por considerar a África como un socio con mucho potencial, y aseguró que su desarrollo económico pasa por la digitalización y las nuevas tecnologías.

"Los africanos van a saltarse un par de etapas en el desarrollo tecnológico", explicó Borrell, quien puso como ejemplo el extendido uso del pago mediante teléfono móvil, prescindiendo de las tarjetas, o del suministro descentralizado de electricidad.

El ministro consideró que el desarrollo de África "puede ser mucho más rápido e inclusivo, porque las tecnologías permiten hoy lo que no era concebible ayer".

Desde el otro lado del Mediterráneo, los líderes africanos reivindicaron el potencial de un continente pleno de recursos materiales y humanos, y rechazaron cualquier intento de que se les trate como niños.

"Lo que queremos es trabajar en igualdad de condiciones, al mismo nivel que nuestros socios, nuestro inversores", afirmó Moussa Faki Mahamat, presidente de la Comisión de la Unión Africana.

Sobre el debate de quién puede aportar más a África, si China o Europa, Mahamat recordó que África ya no es una colonia de nadie.

"Nosotros sabemos con quién debemos cooperar y comerciar. Creo que debemos evitar infantilizar a todo un continente, como si fuera alguna forma de tablero de juego sobre el que otros toman decisiones", afirmó.

Con todo, el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, sí quiso defender no sólo el volumen de ayuda e inversión europeo, sino también la forma de hacerlo.

"Tenemos una asociación en igualdad de condiciones. No me da la impresión de que estemos por detrás de China. Es más, mucha de la ayuda (china) a África supone un endeudamiento para los estados africanos; la ayuda europea no", dijo Juncker.

Aunque China ha multiplicado su presencia en África en la última década, la UE en su conjunto es el primer inversor, con 32.000 millones de euros.

Además, los estados de la UE en su totalidad son el primer donante de ayuda al desarrollo en África, con 21.000 millones de euros.

Antonio Sánchez Solís y Luis Lidón