EFEHar Adar (Cisjordania)

Un palestino mató hoy a un policía y dos guardias de seguridad israelíes e hirió a otro de gravedad en un ataque con arma de fuego a las puestas de la colonia de Har Adar, en Cisjordania, tras lo que fue abatido por las fuerzas de seguridad.

El suceso ocurrió a las 07.15 (04.15 GMT) de la mañana, cuando decenas de trabajadores palestinos pasaban los controles rutinarios para entrar en el asentamiento.

El atacante, identificado por el servicio de Inteligencia interior israelí (Shin Bet) como Nimr Mahmud Ahmed, de 37 años y padre de cuatro hijos, tenía permiso de trabajo en la colonia, donde trabajaba como empleado doméstico, y no tenía antecedentes por cuestiones de seguridad.

Har Adar es un asentamiento bucólico, de casas bajas con jardín, situado muy cerca de la Línea Verde (línea de armisticio de 1948), pero dentro del territorio palestino, donde pocas horas después del ataque había vuelto la tranquilidad y los niños jugaban en el patio del colegio, a menos de 500 metros del lugar de los hechos.

Ahmed "levantó sospechas y le ordenaron que se detuviera. En ese momento, se abrió la camisa, sacó una pistola y, a corta distancia, disparó contra los guardias", describió la portavoz policial Luba Samri.

"Todas las mañanas vienen cientos de trabajadores palestinos con permisos de trabajo, la mayoría de la construcción o empleados en casas, y (los empleadores) acudimos a buscarlos al puesto de control y al final del día los volvemos a acompañar hasta este punto", declaró a Efe Steve Leibowitz, periodista jubilado y residente en el asentamiento, que a las siete de la mañana escuchó "varios disparos" que le hicieron temer lo peor y correr a la zona.

La Policía confirmó que las víctimas fueron un policía de frontera, el sargento Solomón Gabriya, de 20 años, y dos guardias de seguridad privada de entre 20 y 30 años no identificados.

El atacante "tenía importantes problemas personales y familiares, incluyendo de violencia familiar. Su esposa huyó a Jordania hace varias semanas y lo dejó con sus hijos", informó el Shin Bet.

Los familiares de las víctimas que acudieron al lugar recibieron asistencia psicológica de la organización United Hatzala, explicó a Efe el voluntario Daniel Kachenstein, que narró cómo encontró "a el padre y hermanos de una de las víctimas que acababa de llegar y recibieron una información inicial (de la muerte)", ante lo que requirieron "apoyo emocional".

Desde la colina en la que se sitúa el asentamiento se divisa a alrededor de un kilómetro el pueblo árabe de Ketana con el que, aseguran los residentes, existen buenas relaciones.

Entre medias, la barrera de seguridad levantada por Israel, que en su mayoría transcurre por territorio cisjordano y se compone de alambradas electrificadas y carreteras que, a su paso por ciudades, se sustituyen por un muro de hormigón de hasta ocho metros de alto.

"Muchos de ellos trabajan en construcción y reparando casas. Las relaciones entre nosotros son muy buenas, pero con extremo cuidado: el trabajador no puede abandonar la casa, no tiene permitido andar por ahí y, al final del día, les traemos a la puerta", vigilada por guardas y agentes, explica Leibowitz.

Los residentes, explica, "no se consideran a sí mismos colonos", puesto que el asentamiento está "tan solo doscientos metros dentro de la Línea Verde" y, añade, "la mayoría de ellos votan partidos de izquierdas", que se oponen a la ocupación de los territorios palestinos.

"La gente viene aquí por calidad de vida, no por razones políticas. Si les preguntas si esto es Cisjordania te dirán que no, que era 'tierra de nadie'. Pero el hecho es que en el centro de la localidad había un puesto del Ejercito jordano, que fue capturado en 1967 (Guerra de los Seis Días). Aún hay tanques jordanos que visitan los turistas", explica este vecino.

Aquí viven unas mil familias, más de cinco mil personas, cuenta Leibowitz, residente desde hace quince años que "se siente muy seguro" aquí y "hasta ahora no cerraba con pestillo la puerta de casa" aunque ahora empezará a hacerlo.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha responsabilizado a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) del suceso por "incitación sistemática", y ha anunciado que derribará la casa familiar del atacante y retirará los permisos de trabajo de todos sus hijos.

Además ha instado al presidente palestino, Mahmud Abás, a condenar el ataque, el último de una oleada en la que, desde octubre de 2015, han muerto 271 palestinos -más de dos tercios de ellos al perpetrar ataques o presuntos ataques- y 50 israelíes, víctimas de esas agresiones.