EFEHong Kong

La jefa del Ejecutivo hongkonés, Carrie Lam, cerró hoy filas con Pekín y condenó la aprobación, por parte de Washington, de la Ley de Derechos Humanos y Democracia de Hong Kong, que calificó como "lamentable, innecesaria e injustificada".

"La firma de la legislación va a tener un impacto en el desarrollo económico de la ciudad. Va a minar la confianza y a crear un entorno inestable que afectará a las empresas estadounidenses que tienen sede en Hong Kong", afirmó hoy Lam en una rueda de prensa.

La mandataria aseguró que la legislación supone una "clara interferencia en los asuntos internos de Hong Kong", en línea con la postura mostrada por Pekín, que ayer respondió a Washington con la prohibición de la escala de buques y aeronaves militares estadounidenses en Hong Kong y el aumento de sanciones a onegés.

"Apoyaremos al Gobierno central y las medidas que tome al respecto", dijo la jefa del Ejecutivo.

Asimismo, Lam criticó la ley estadounidense por cuestionar que los derechos de los hongkoneses puedan estar siendo violados, y aseguró que los ciudadanos de la ciudad financiera "disfrutan de libertad de prensa, libertad religiosa y libertad de reunión".

La ley, firmada por el presidente estadounidense, Donald Trump, requiere a Washington que evalúe si los acontecimientos en Hong Kong ameritan un cambio en el estatus de preferencia comercial de que ahora goza, y podría acarrear sanciones para quienes hubieran minado libertades en la ciudad, incluyendo funcionarios chinos.

"Habrá que ver qué evaluaciones hacen. Pero por su puesto que esto tendrá un impacto. Sólo crea incertidumbre y no es bueno para el desarrollo económico", dijo Lam.

Por otra parte, la Jefa del Ejecutivo hongkonés anunció hoy una cuarta ronda de "medidas de alivio" para apuntalar la economía de la ciudad, cuyo PIB se podría contraer un 1,3 % durante todo el año fiscal al acusar el doble impacto de la guerra comercial entre China y Estados Unidos y las protestas antigubernamentales.

Lam no especificó en qué consisten estas nuevas medidas, y se limitó a comprometerse a buscar una manera de detener la violencia "lo antes posible" para que la economía "regrese a la normalidad".

Las ventas al por menor cayeron un 24,3 % en octubre debido a las protestas, dato que, según el secretario de Finanzas hongkonés, Paul Chan, supone la mayor caída interanual en un solo mes en la serie histórica de esta ciudad semiautónoma china.