EFELisboa

Las elecciones municipales en Portugal reforzaron al gobernante Partido Socialista, que celebró hoy el mejor resultado de su historia, mientras que castigaron al Partido Social Demócrata (PSD, centroderecha) y dejaron a su líder, Pedro Passos Coelho, muy cuestionado.

Los socialistas acudían este domingo a las urnas por primera vez desde que asumieron el Gobierno central en 2015, cuando se aliaron con marxistas y comunistas para revertir la victoria por minoría de los conservadores en los comicios.

El resultado de esta primera prueba no ha defraudado al partido: sus dos primeros años de Gobierno no sólo han recibido el beneplácito de su electorado, sino que les han permitido aumentar su poder local.

Con el 100 % escrutado, la victoria de los socialistas (PS) es clara con más del 39 % de los votos, dos puntos más que hace cuatro años, y es la primera vez desde 1985 que un partido que está en el Gobierno gana unas municipales.

En el otro gran partido del país, el PSD, la noche electoral dejó malas noticias y la formación cosechó su peor derrota en unos comicios locales, con cerca del 28 % de los sufragios y una fuerte caída en las grandes ciudades.

"Fue una victoria que nadie puede negar", señaló este lunes en una rueda de prensa la número dos del PS, Ana Catarina Mendes, que, al igual que hizo la víspera el líder socialista y primer ministro luso, António Costa, señaló al PSD como el "derrotado".

Los socialistas también han querido reiterar que los resultados refuerzan su alianza con la izquierda radical al frente del Gobierno central.

"El sentimiento que las personas han expresado es un refuerzo de la solución de Gobierno", dijo el presidente del PS, Carlos César, en una declaración a la prensa tras reunirse esta tarde con el jefe del Estado portugués, Marcelo Rebelo de Sousa.

En la oposición, el batacazo ha dejado muy cuestionado a Passos Coelho, que encabezó el Gobierno en los peores años de la crisis (2011-2015) y ha recibido duras críticas de varios "pesos pesados" de su partido.

Tras conocerse los resultados, el líder del PSD asumió la derrota y, aunque descartó su dimisión, prometió una "reflexión personal" sobre su liderazgo y dejó en el aire si se presentará a la reelección.

Passos Coelho fue el primer líder político en ser recibido este lunes por Rebelo de Sousa, que inició una ronda de audiencias con los diferentes partidos con escaños en el Parlamento que se alargarán al martes y al miércoles.

Preguntado por los periodistas a su salida de la reunión, señaló que su reflexión "va bien", pero afirmó que no discutió el tema con el presidente de Portugal.

El PSD, que celebrará unas primarias en los próximos meses para elegir a su líder, convocó para este martes un consejo nacional en el que evaluará los resultados obtenidos en los comicios, con derrotas importantes tanto en Lisboa como en Oporto.

En Lisboa, los socialistas consiguieron mantener el Ayuntamiento con el 42 % de los votos conseguidos por el actual alcalde, Fernando Medina, que no obstante perdió la mayoría absoluta.

La candidata del PSD, Teresa Leal Coelho, quedó tercera y fue superada por el partido más a la derecha del Parlamento, el CDS-PP, que liderará la oposición después de que su candidata, Assunção Cristas -que lidera la formación a nivel nacional- marcase un resultado histórico.

En Oporto, el independiente Rui Moreira consiguió la reelección y conquistó además la mayoría absoluta, en un municipio en el que el PSD fue también el gran derrotado y quedó tercero, por detrás de los socialistas.

Los socialistas no sólo crecieron a costa del PSD, también lograron arrebatar varios ayuntamientos a la coalición de comunistas y ecologistas, entre ellos el de Almada -al sur de Lisboa-, que históricamente fue uno de los bastiones comunistas.

Las elecciones también constataron el crecimiento de las candidaturas independientes, que conquistaron 17 consistorios, su mejor resultado hasta la fecha.

La abstención se situó en el 45 %, dos puntos menos que en los últimos comicios municipales.