EFETrípoli

Las fuerzas bajo el mando del mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte del Libia, anunciaron este lunes la conquista de uno de los barrios más importantes de la ciudad costera de Sirte y la ocupación de una parte esencial de su puerto, en un duro golpe militar a la coalición que forman la ciudad de Misrata y el gobierno sostenido por la ONU en Trípoli (GNA).

En un comunicado, el llamado Ejército Nacional Libio (LNA), a las órdenes del Parlamento electo pero no reconocido de Toubruk, aseguró, asimismo, haber arrebatado a las milicias locales el control del aeropuerto de la ciudad-estado, situada en la costa a unos 400 kilómetros al oeste de la capital.

"Nuestros soldados entraron en el aeropuerto internacional de Al Gordabiya después de que la fuerza armada encargada de protegerlo se rindiera y ahora avanzan con determinación hacia el centro de la ciudad", señalaron.

La supuesta pérdida de ambos enclaves, junto a la del barrio Tres -habitado por la tribu Al Fordjan, de la que procede el propio Hafter-, no ha sido confirmada ni desmentida oficialmente aún ni por el mando militar en Misrata ni por el Gobierno aliado sostenido por la ONU en Trípoli.

En declaraciones a Efe, fuentes militares próximas al GNA se limitaron a admitir que algunas de las unidades en la zona "han retrocedido ante el avance de Hafter para preservar la vida de la población civil" y denunciaron que el mariscal se apoyó en las Brigadas "210" y "604", de tendencia salafista radical.

En la ofensiva también habrían participado la unidad de elite Al Saiqa -algunos de cuyos líderes han sido acusados de crímenes contra la humanidad-, grupos de mercenarios árabes sudaneses Janjawid, responsables de crímenes de guerra en Darfur y milicias de la oposición chadiana, que serían las que habrían logrado romper la barrera en torno al estratégico barrio tres.

El anuncio del importante avance militar de Hafter coincidió este lunes con el desembarco de las tropas enviadas por Turquía, que ha oficializado su injerencia en un conflicto que estalló tras el fallido acuerdo de paz forzado por la ONU y que se ha convertido en un pulso internacional.

Aparte de Turquía, al gobierno sostenido por la ONU en Trípoli y su aliado Misrata lo apoyan Catar y de forma discreta Estados Unidos, además de la Unión Europea.

Hafter, por su parte, cuenta con el respaldo económico, militar y político de Arabia Saudí, Francia, Rusia, Egipto y Emiratos Árabes Unidos, país este último que ha desplegado parte de su fuerza aérea en país norteafricano.

El conflicto se recrudeció el pasado 4 de abril, fecha en la que el controvertido mariscal - un antiguo miembro de la cúpula de Muamar al Gadafi que años después fue reclutado por la CIA y devino en el principal opositor en el exilio en Estados Unidos- lanzó una ofensiva para conquistar Trípoli con el secretario general de la ONU, Antonio Gutierres, de visita oficial en la capital.

Desde entonces reproducen a diario las escaramuzas en torno al antiguo aeropuerto de Trípoli, en desusos desde 2014 pero clave para la conquista de la ciudad, y los bombardeos sobre la base militar de Maitiga, único aeródromo en funcionamiento de la capital.

Según datos oficiales, en los cerca de seis meses de combates han muerto más de 1.500 personas -en torno a 280, civiles-, cerca de 15.000 han resultados heridas y más de 100.000 se han visto obligadas a abandonar su hogar y convertirse en desplazados internos.

Solo la noche y madrugada del pasado domingo murieron cerca de medio centenar de personas en bombardeos atribuidos a Hafter y los drones de EAU.