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El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, conversó hoy con el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, al que le hizo llegar el "rechazo categórico" de Moscú a la decisión de Washington de imponer nuevas sanciones a su país por el caso del exespía Serguéi Skripal, informó la Cancillería rusa.

En su primera conversación desde que EEUU anunció que castigará a Rusia por "el empleo de armas químicas" contra Skripal y su hija en el territorio del Reino Unido, Lavrov recordó a su par estadounidense que hasta ahora "ni Londres, ni Washington, ni cualquier otro país" no han presentado prueba alguna de la implicación de Moscú en el suceso.

El Kremlin criticó ayer los planes del Gobierno estadounidense de aplicar nuevas restricciones "ilegales" a Rusia, pero subrayó que aún conserva la esperanza de tener una "relación constructiva" con Washington.

Aparte de las sanciones, Lavrov y Pompeo abordaron también otros temas de la agenda bilateral, "incluida la situación en Siria, y algunas cuestiones que fueron tratadas en la cumbre de los presidentes de Rusia y EEUU en Helsinki", señala la nota oficial.

El comunicado agrega que ambos diplomáticos "acordaron continuar los contactos sobre todos los asuntos de interés mutuo".

EEUU anunció este miércoles nuevas sanciones contra el Kremlin, que entre otras cosas prohibirán a partir del 22 de agosto la exportación de ciertos productos tecnológicos a Rusia, y dio tres meses a Moscú para permitir una inspección de la ONU en territorio ruso y garantizar que no volverá a emplear armamento químico.

En caso de que Rusia no cumpla con estas exigencias, Washington amenaza con poner en marcha otra batería de sanciones mucho más severas, como la prohibición total de exportaciones e importaciones, la restricción de las relaciones diplomáticas, entre otras medidas.

Las sanciones fueron anunciadas en base a una norma de 1991 conocida como Ley de Eliminación y Control de Armas Químicas y Biológicas.

La última vez EEUU aplicó esa ley contra Corea del Norte a principios de 2018 al considerar al régimen norcoreano culpable del asesinato del hermanastro del líder de ese país, Kim Jong-un, con el agente nervioso VX.