EFEJerusalén

El líder del partido ultraderechista Israel Nuestro Hogar, Avigdor Lieberman, cuyos 8 escaños le dan la posibilidad de dar el gobierno israelí a Benjamín Netanyahu o a Beni Gantz, presentó el miércoles por la noche su plan para un gobierno de unidad nacional, que el Likud ha rechazado y Azul y Blanco apoya.

De entrada, Lieberman, antiguo socio de Netanyahu, le pide a este que abandone una de sus premisas: el Likud debe negociar como un solo partido, y no como un bloque de partidos como pretende el actual primer ministro.

Este, que ha recibido el encargo de formar gobierno, firmó un pacto nada más conocerse los resultados electorales con sus socios habituales, los partidos de derechas y ultraortodoxos, por los que todos negociarían juntos y se sentarían juntos en el próximo Ejecutivo.

Todos ellos forman un bloque con 55 escaños, insuficiente para la mayoría de 61 escaños en una Cámara de 120, por lo que necesitan otros apoyos. Pero Lieberman está decidido a expulsar a los partidos religiosos del poder, por lo que exige que Netanyahu deje de arrastrar a sus socios.

Además, Lieberman plantea un acuerdo de rotación en la jefatura del gobierno entre Netanyahu y Gantz, tal como sugirió el presidente, Reuven Rivlin, que planteaba que el segundo pudiese asumir la jefatura del Ejecutivo si el primero es acusado formalmente por los cargos de corrupción de los que es sospechoso.

Y exige también que el gobierno de unidad saliente se comprometa a aprobar una ley para obligar a los ultraortodoxos a hacer el servicio militar, obligatorio en el país, y derogar la norma que impide a los supermercados abrir en shabat, la jornada de descanso del judaísmo, una exigencia de los ultrarreligiosos.

Otras peticiones de Lieberman son reducir los presupuestos, subir los impuestos y buscar una solución para acabar con la violencia desde Gaza, informó el diario Haaretz.

Tras conocerse el plan, el Likud de Netanyahu dijo en un comunicado que este "no ofrece nada nuevo", mientras que Azul y Blanco agradeció la propuesta y señaló que esta sirva para que el Likud cambie de actitud, "se reagrupe y haga lo correcto: considerar un nuevo camino e ir a la mesa de negociación".

Los comicios del pasado día 17 arrojaron un bloqueo político que deja solo dos opciones abiertas: un gobierno de unidad en el que participen Likud y Azul y Blanco, o unas terceras elecciones. La alianza de Bibi con sus socios habituales dificulta enormemente la primera opción, y aboca a la segunda.

Rivlin encargó a Netanyahu la formación de Gobierno, pero si este no lo consigue, puede devolverle el encargo y este podrá, bien ofrecérselo a Gantz, que se enfrentaría con similares dificultades, bien remitírselo al Parlamento para que cualquier diputado trate de recabar los 61 apoyos necesarios para encabezar Ejecutivo.

De repetirse elecciones, serían las terceras generales en Israel en un año, tras las del pasado abril, en las que la negativa de Lieberman a ceder a las exigencias de los ultraortodoxos también impidió a Netanyahu formar gobierno.