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Los aliados del presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, han barrido a los candidatos de la oposición en las elecciones legislativas a mitad de mandato, cuyos resultados oficiales se proclamaron hoy después de varios aplazamientos y entre acusaciones de falta de transparencia.

Los "Magic 12", los doce senadores -nueve de ellos pro Duterte- que renovarán la mitad de la composición de la Cámara Alta por un mandato de seis años, fueron presentados hoy en un acto formal en Manila por el presidente de la Comisión Electoral, Sheriff Abas.

La oposición se ha quedado a las puertas del Senado, la cámara legislativa más influyente e independiente, lo que significa que podrá salir adelante sin muchos obstáculos la agenda legislativa del presidente, que ya controla la Cámara de Representantes.

Proyectos de ley para reinstaurar la pena de muerte, abolida en 2006; rebajar la edad de responsabilidad criminal de 15 a 12 años; reformar la Constitución de 1987 para implantar un modelo federal; o una posible propuesta para eliminar el límite de mandatos temida por sus críticos, previsiblemente se aprobarán en este término.

Con un alta participación del 75 %, las legislativas a mitad de mandato del pasado 13 de mayo fueron concebidas como un plebiscito sobre la gestión de Duterte, quien ha apuntalado su poder en estos comicios a los que ya llegó con una popularidad del 80 %, la más alta en la historia democrática del país.

"El mandato de Duterte ha quedado reforzado, en los tres años que le quedan al frente del país va a poder implementar sus programas sin apenas oposición", señaló a Efe el analista Ramon Casiple, director del Instituto para la Reforma Política y Electoral.

Según Casiple, la popularidad del presidente se debe a que en el tercer año de su mandato ha logrado "consolidar el crecimiento económico, frenar la inflación -que el año pasado alcanzó récord de la última década-, afianzar el empleo y reducir la tasa de pobreza".

Los socios de Duterte han conseguido nueve de los doce escaños, los tres restantes han ido a parar a candidatos independientes, mientras que la oposición se ha quedado fuera, ya que su único aspirante con opciones, el exsenador Bam Aquino, quedó anclado en el puesto catorce.

Con el objetivo de hacer un frente común contra Duterte, varios partidos de la oposición crearon la plataforma "Otso Diretso" para avalar a ocho candidatos al Senado, que solo han convencido a las élites intelectuales y jóvenes universitarios.

"Su estrategia se basó en presentarse como oposición a Duterte, no en confrontar a los aspirantes avalados por su administración. Fallaron a la hora de ofrecer un programa legislativo tangible, además de hacer campaña más como grupo que a nivel personal", apuntó Casiple.

La elección de los senadores en Filipinas se hace nominalmente, se elige de forma individual a doce aspirantes a escala nacional, por lo que los partidos -que no suelen vincularse a ideologías concretas- son solo la plataforma que los avala.

Con el fin de respaldar a trece aspirantes leales a su padre, la hija del presidente, Sara Duterte, creó la coalición de partidos regionales Hugpong ng Pagbabago (HP), que ha logrado nueve senadores, la mayoría amigos personales de los Duterte y exasesores de su administración.

A la cabeza de los "Magic 12" se sitúa la senadora reelecta Cynthia Villar, cercana al presidente y esposa Manuel Villar, dueño de la mayor fortuna del país; seguida de Grace Poe, candidata independiente que perdió en 2016 la carrera presidencial contra Duterte.

"Usaremos este mandato para intensificar nuestro servicio a los filipinos en un Senado fuerte e independiente", prometió Villar, que no escatimó agradecimientos para el mandatario y su hija Sara por su apoyo en la campaña de HP.

Bajo las siglas de HP, también han logrado escaño con un amplio margen de votos el mejor amigo de Duterte y su exasesor especial, Bong Go; o Ronald dela Rosa, jefe de la Policía Nacional durante los operativos más sangrientos de la guerra contra las drogas; ambos cuestionados por su nula experiencia política.

Del entorno de Duterte también ha salido elegida Pia Cayetano, que junto con Poe ha prometido impulsar el proyecto de ley para legalizar el divorcio, ya que Filipinas es junto con el Vaticano el único país donde es ilegal.

Sara Duterte renovó el cargo de alcaldesa de Davao, aunque acaparó protagonismo durante la campaña, que según muchos analistas sirvió para afianzar su perfil presidenciable para 2022.

Su hermano menor, Sebastian, ha sido elegido vicealcalde de Davao -feudo familiar-, mientras que el primogénito del presidente, Paolo Duterte, obtuvo por esa ciudad un escaño en la Cámara de Representantes, donde ya suena como posible presidente.

En esos comicios, 61,8 millones de filipinos fueron llamados a las urnas para elegir 18.000 cargos públicos, que incluyen 81 gobernadores, 1,634 alcaldes y más de 13,500 concejales municipales.

El anuncio de los resultados electorales se aplazó hasta en tres ocasiones por problemas con las máquinas de recuento de votos, lo que provocó críticas de algunos sectores por irregularidades y falta de transparencia.