EFELondres

Más de 48 millones de ciudadanos del Reino Unido estaban llamados a votar este jueves en unas elecciones municipales parciales y regionales que suponen la primera prueba de fuego para el primer ministro, el conservador Boris Johnson, y el nuevo líder laborista, Keir Starmer, tras la consumación del Brexit.

Los colegios electorales abrieron desde las 06.00 a las 21.00 horas GMT en una cita con las urnas que aglutina el mayor número de comicios regionales y locales en el Reino Unido desde 1973, en parte debido al aplazamiento de varias convocatorias el año pasado a causa de la covid.

Además de las elecciones autonómicas en Gales y Escocia, donde el Partido Nacional Escocés (SNP) de Nicola Sturgeon espera revalidar su mayoría con la promesa de un segundo referéndum de independencia, hay en juego más de 4.500 concejalías en 143 ayuntamientos y un total de 13 alcaldías, incluyendo la de Londres.

Los ciudadanos también elegirán en este "superjueves" un conjunto de 39 comisionados de Policía, así como un escaño de la Cámara de los Comunes para la circunscripción de Hartlepool (noreste de Inglaterra), después de la dimisión del diputado laborista Mike Hill entre acusaciones de acoso sexual.

LONDRES, ESPERANZA LABORISTA

Ante los vientos adversos, el laborismo se aferra a la ciudad de Londres, valioso feudo rojo protegido bajo el ala de Sadiq Khan, que aspira a revalidar su mandato como alcalde con el respaldo de una amplia mayoría, tal como prevén las encuestas.

En la capital británica, los vecinos han acudido a los colegios electorales, adaptados con medidas de seguridad frente a contagios de coronavirus, en un goteo de votantes desde primera hora de la mañana.

Debido a las restricciones por la pandemia, se espera que los resultados de las elecciones -que ya de por si suelen tomar su tiempo- se conozcan de forma escalonada entre el viernes y el lunes, aunque es probable que el sábado ya se sepa el desenlace en buena parte de Inglaterra, incluido Londres, y Escocia.

Para Holt, una jubilada que presume de haber vivido "toda la vida" en Tooting, un barrio del suroeste de Londres donde también creció -y sigue residiendo- Sadiq Khan, la eficiente gestión de la pandemia beneficiará al alcalde laborista, que "lo ha hecho mejor que Johnson", y lo llevará "probablemente" a imponerse a su rival conservador, Shaun Bailey.

Lo mismo auguran Chris y Nick, dos jóvenes que se mudaron a la capital británica hace tres años para trabajar en el sector financiero, quienes remarcan a Efe que el futuro líder de la ciudad debe tener entre sus prioridades atajar la criminalidad, que ha crecido durante el mandato de Khan, y mejorar el acceso a la vivienda, algo que preocupa "a todas las edades".

Estos problemas, junto con los coletazos del Brexit y la recuperación económica después de un año de pandemia, coparán la agenda de los miles de candidatos que los británicos eligen este jueves para pilotar el Reino Unido en su nueva era tras del divorcio con Bruselas.

DISPUTA POR EL "MURO ROJO"

La circunscripción de Hartlepool, junto con Tees Valley (noreste) y West Midlands (centro), forman parte del llamado "muro rojo" que Johnson conquistó con la baza del Brexit en las elecciones de 2019, que se saldaron con el peor resultado para los laboristas en unas generales desde 1935.

Tras la debacle, la formación de Starmer aguanta hoy el aliento con los ojos puestos en aquellos votantes de enclaves laboristas que en 2019 se decantaron por los 'tories' y que ahora el 'premier' aspira a retener, una posibilidad que respaldan gran parte de los pronósticos.

Si bien las encuestas de principios de año insuflaron optimismo a los laboristas, que se mantenían codo con codo con los conservadores gobernantes, los 'tories' han ganado popularidad en los últimos meses gracias al éxito del plan de vacunación y esperan ahora consolidar su dominio en Inglaterra.

Pilar Tomás