EFETeherán

Los aspirantes a la Presidencia iraní considerados como favoritos en la cita electoral del próximo 18 de junio, Ebrahim Raisí y Alí Lariyaní, dieron un paso al frente este sábado con su registro como candidatos.

Ambos se hicieron de rogar y esperaron al último de los cinco días de plazo para inscribir sus candidaturas, que habían levantado bastante expectación.

Raisí, un clérigo ultraconservador actual jefe del Poder Judicial, explicó que siente que es su deber resolver los problemas del país y crear "un Irán fuerte".

Entre otros problemas, criticó la "débil gestión ejecutiva y el enfoque desviado de los ideales fundamentales" de la Revolución Islámica, "la mirada hacia el exterior y el desprecio por el potencial interno".

SE PRESENTAN COMO "INDEPENDIENTES"

"Con respeto a todos los candidatos y grupos políticos, he venido al escenario de manera independiente y me considero comprometido y responsable solo ante la esencia santa de Dios y la nación iraní", subrayó Raisí, quien fue el principal rival del actual mandatario, Hasan Rohaní, en las presidenciales de 2017.

La política iraní se divide en dos grandes bloques: los reformistas y los conservadores o principalistas. Existen decenas de partidos políticos, pero en la realidad tienen un peso muy limitado.

También se definió como "independiente" Lariyaní, que fue presidente del Parlamento durante 12 años, entre 2008 y 2020, y ha moderado su postura en la última década, ya que en el pasado pertenecía al ala conservadora.

"Nuestro país necesita dar prioridad el desarrollo económico y los intereses nacionales durante al menos dos décadas. El resto de los temas del país tienen que estar al servicio de ello", dijo Lariyaní tras registrarse como candidato.

Además, abogó por "una relación fuerte, constructiva e inteligente con Occidente y un lazo fraternal con los países vecinos", coincidiendo con negociaciones sobre el acuerdo nuclear de 2015 y contactos con el rival regional de Irán, Arabia Saudí.

CONSERVADORES AL ALZA Y REFORMISTAS DEBILITADOS

En esta jornada también se inscribió el actual secretario del poderoso Consejo de Discernimiento de Irán, el conservador Mohsen Rezaí, quien ya se ha registrado tres veces en elecciones anteriores y fue comandante de los Guardianes de la Revolución.

Otro conservador destacado que entró hoy en escena fue el exsecretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional Saíd Yalilí, del que se critica su postura inflexible como líder en el pasado de negociaciones nucleares con Occidente.

Por su parte, el bloque reformista no consiguió convencer al jefe de la diplomacia Mohamad Yavad Zarif para que fuera su candidato de consenso y concurrirá a los comicios con figuras de poca relevancia, ya que Rohaní no puede optar a la reelección.

Cabe destacar entre ellos al actual primer vicepresidente, Eshaq Yahanguirí, quien señaló que se inscribió como candidato al no hacerlo Zarif: "Desafortunadamente, en esta elección las personas más merecedoras no vinieron o no pudieron registrarse", aseveró.

Otros candidatos próximos al sector reformista que se registraron hoy fueron el jefe del Consejo Municipal de Teherán, Mohsen Hashemí Rafsanyaní; el ministro de Trabajo, Mohamad Shariatmadarí; el gobernador del Banco Central, Adolnaser Hematí; y la secretaria general de la Asamblea de Mujeres Reformistas, Zahra Shoyaei.

El último y quinto día de registro ha sido el más activo. No obstante, en la primera y segunda jornada se inscribieron figuras importantes y conocidas como el expresidente ultraconservador Mahmud Ahmadineyad (2005-2013); el general y exministro de Defensa Hosein Dehqan; y el exjefe del mayor conglomerado de construcción e ingeniería de la Guardia Revolucionaria, Said Mohamad.

Tras el registro de los aspirantes, el Consejo de Guardianes o Constitucional, formado por seis clérigos y seis juristas conservadores, debe evaluar las candidaturas y aceptarlas.

Está previsto que anuncie el 26 o el 27 de mayo los nombres de los aspirantes finales a las elecciones presidenciales, en las que el sistema teocrático necesita una alta participación para sentirse legitimado en estos tiempos convulsos de crisis interna y negociaciones con Occidente.