EFEDamasco

Los combates entre las milicias kurdas apoyadas por Washington y el grupo terrorista Estado Islámico (EI) continuaron hoy en la localidad siria de Al Baguz después del anuncio del final del "califato" realizado por el presidente Donald Trump.

Los aviones de la coalición internacional bombardearon las posiciones donde resisten los yihadistas, mientras que las Fuerzas de Siria Democrática (FSD) se enfrentaron en intensos combates contra los últimos combatientes del EI.

El portavoz de las FSD, Mustafa Bali, ilustró los combates que se desarrollan en Al Baguz, en el extremo este de Siria, con fotografías divulgadas en Twitter en las que se ve fuego surgiendo de la falda del monte Al Baguz, el último refugio de los terroristas.

Después de los combates del lunes y martes pasados, los últimos yihadistas quedaron acorralados en la zona rural de Al Baguz, junto a la falda del monte homónimo, que se levanta a orillas del río Éufrates, cerca de la frontera iraquí.

"Están en algunas cuevas y trincheras. Y todos están cercados totalmente. Trabajamos junto a la coalición internacional para obligarlos a rendirse o a acabar con ellos", dijo Bali en declaraciones a Efe por teléfono.

Las FSD no quisieron desmentir la veracidad del anuncio de la Casa Blanca, que este viernes proclamó que el "100 por 100 del califato" ha sido conquistado.

Sin embargo, las milicias kurdas matizaron que ellos solo pretenden anunciar la victoria después de concluir totalmente la ofensiva, lo que puede prolongarse un par de días, aproximadamente, según los cálculos de Bali.

"La declaración de la Casa Blanca no contradice nuestras declaraciones. También decimos que el Estado Islámico ha caído", comentó el portavoz.

Bali explicó que, "desde un punto de vista geográfico, el imperio del Estado Islámico ha caído" porque los yihadistas ya no controlan ni un metro cuadrado de territorio.

El comandante Adnan Afrin, uno de los líderes de las FSD en Al Baguz, confirmó a Efe que los combates y los bombardeos prosiguieron entrada la noche, después del anuncio de la Casa Blanca.

Los pocos combatientes que restan -cuyo número no fue precisado por los portavoces- están escondidos en cuevas en la falda del monte o en las trincheras que excavaron en el terreno.

La situación de los yihadistas es diametralmente opuesta al momento en el que proclamaron el "califato" a mediados de 2014.

En el momento de su máxima expansión, la banda dirigida por Abu Bakr al Bagdadi llegó a controlar un área de cerca de 54.000 kilómetros cuadrados, según cálculos de la coalición internacional.

El territorio que cayó bajo el yugo de los radicales abarcaba desde el norte de Siria hasta muy cerca de Bagdad, incluyendo una ciudad de dos millones de habitantes como es Mosul, la metrópoli más importante del norte de Irak.

El EI perdió sus dominios paulatinamente por las ofensivas que desarrollaron, de forma paralela, el Ejército iraquí y otras fuerzas aliadas en Irak; las FSD en el noreste de Siria y el Ejército leal al presidente sirio, Bachar al Asad, que recuperó los territorios al oeste del río Éufrates.

Las FSD tomaron Al Raqa, la capital de facto del "califato", en octubre de 2017, después de cuatro meses de combates, mientras que las fuerzas iraquíes concluyeron su campaña militar y expulsaron a los yihadistas del país en diciembre de ese año.

La campaña militar de las FSD se retomó en septiembre de 2018 y se ha desarrollado lentamente, en especial en el último mes, debido a la presencia de miles de civiles en Al Baguz, la mayoría de los cuales han sido evacuados antes del asalto final.

A pesar de la inminente caída de Al Baguz, el EI todavía tiene presencia "residual" en vastas regiones de Irak y en zonas desérticas de Siria, según un mapa mostrado en público esta semana por Trump, elaborado por una agencia de inteligencia estadounidense.

Después de perder sus dominios, el grupo terrorista ha vuelto a la clandestinidad en Irak, donde sigue cometiendo atentados de forma esporádica tanto contra objetivos militares como civiles.

Khalil Hossen