EFEBangkok

El movimiento de estudiantes prodemocrátiocs de Tailandia rechazó hoy el debate que desde el lunes se ha celebrado en el Parlamento a petición del Gobierno para tratar sus protestas, al considerar que ellos no están representados y que no sirve para resolver los problemas que plantean.

La sesión especial, convocada por el Gobierno tailandés tras varias jornadas de protestas ininterrumpidas para conocer la opinión de los miembros del Parlamento, fue meramente consultiva y no requiere ninguna resolución.

Los manifestantes liderados por estudiantes, que piden una nueva Constitución y reformas profundas para reducir el poder de los militares y del rey en la política tailandesa, se han mostrado críticos con la sesión especial organizada por el primer ministro, Prayut Chan-ocha.

"Creo que el debate que tuvo lugar en el Parlamento fue para que los partidos en el poder condenaran las protestas estudiantiles, más que para resolver problemas", dijo a Efe una de los líderes estudiantiles de los manifestantes, Patsaravalee "Mind" Tanakivibulpon.

En la sesión participaron los 500 diputados de la Cámara Baja elegidos en las urnas y los 250 senadores nombrados a dedo por la antigua junta militar liderada por Prayut (2014-2019).

PETICIONES DE DIMISIÓN

"El primer ministro debe dimitir primero, ya que no tiene legitimidad para gobernar este país, después de haber gestionado mal las protestas, sobre todo usando la violencia para dispersarlas", señaló por teléfono Patsaravalee, una estudiante de ingeniería de 25 años.

La universitaria, una de los pocos líderes que no han sido detenidos por las autoridades, calificó además de "injusto" que los estudiantes no sean escuchados en el Parlamento.

La víspera el primer ministro se comprometió a presentar una propuesta la semana próxima para celebrar un referéndum en enero con el fin de que los tailandeses voten si están a favor de una reforma constitucional.

"Esto demuestra que estoy a favor de una reforma constitucional", apostilló.

La agenda oficial de asuntos a tratar en la sesión especial incluía el riesgo que entrañan las protestas en medio de la pandemia, las violaciones de la ley incurridas por los manifestantes y el cara a cara desafiante pero pacífico de estos con una caravana de coches en la que viajaba la reina Suthida hace dos semanas.

En el fragor del debate parlamentario, un diputado opositor, Visarn Techateerawat, llegó a hacerse cortes en un brazo con un cuchillo para expresar su rechazo a Prayut y pedir su dimisión mientras el debate era retransmitido en directo.

PROTESTA PROMONARQUÍA

Coincidiendo con el debate, cientos de manifestantes promonárquicos, en su mayoría de edad bastante más avanzada que los asistentes a las protestas antigubernamentales, se concentraron en el céntrico parque de Lumpini en la capital.

Vestidos de amarillo, el color del rey Vajiralongkorn, gritaron consignas a favor de la monarquía y en contra de los que piden reformar la institución.

"No traiciones a tu nación, debemos pensar siempre cómo pagar la bondad del rey. Hemos venido aquí hoy porque no podemos aceptar ningún insulto en contra de la institución real", indicó Sathit Segal, uno de los manifestantes promonárquicos.

La reforma de la monarquía es la demanda más audaz y controvertida de los manifestantes antigubernamentales debido a la importancia histórica de la familia real en Tailandia y la ley de lesa majestad que contempla penas de hasta 15 años de cárcel.

EL PODER DEL REY

Los estudiantes, que llevan movilizados desde el pasado julio, piden que el monarca se abstenga de ratificar ningún golpe de Estado, ya que el reverenciado Bhumibol Adulyadej, padre del actual monarca y que reinó 75 años hasta su fallecimiento en 2016, rubricó varios durante su reinado, entre ellos el liderado por Prayut hace seis años o el anterior, en 2006.

El rey Vajiralongkorn carece del carisma y el respeto que suscitaba su padre y su ausencia del país, así como su opulento tren de vida en las montañas de Baviera (Alemania), han generado críticas durante la pandemia de covid-19, que está golpeando duramente la economía tailandesa.

Gaspar Ruiz-Canela