EFEHong Kong

Los principales líderes de la llamada "Revolución de los Paraguas" fueron condenados hoy a penas de hasta 16 meses de prisión por cargos como incitación, conspiración y alteración del orden público, lo que supone el último mazazo para el ya asediado movimiento pro-democrático de Hong Kong.

Dos de los nueve organizadores del movimiento -los profesores Benny Tai y Chan Kin-man- recibieron las sentencias más duras, de 16 meses de cárcel, lo que provocó lágrimas en la corte y cánticos de indignación por parte de los centenares de simpatizantes que se habían congregado a las puertas del juzgado.

Además, el juez condenó a 16 meses en suspenso a Chu Yiu-ming, mientras que Raphael Wong y Shiu Ka-chun, quienes también lideraron las históricas manifestaciones, fueron sentenciados a ocho meses, y Eason Chung y Lee Wing-tat a ocho meses en suspenso.

Estas sentencias en suspenso significan que quedarán libres pero cumplirán condena en caso de que cometan un delito, aclaró el juez.

Asimismo, el juez del Tribunal de Kowloon Oeste dictó 200 horas de comunidad para Tommy Cheung y aplazó hasta el 10 de junio la sentencia de Tanya Chan después de que sus abogados alegaran que sufre un tumor cerebral y necesita una operación urgente.

En concreto, los acusados están condenados por delitos como "causar disturbios a través de la obstrucción ilícita de lugares públicos" e "incitar y movilizar a manifestantes" a alterar el orden público cuando comenzaron las protestas -que duraron 79 días- para pedir mayores libertades democráticas en Hong Kong.

El juez de la corte, Johnny Chan, destacó que ninguno de los acusados expresaron arrepentimiento, algo que debían haber hecho por "la inconveniencia y aflicciones" que causaron al público, pero valoró positivamente el "buen carácter" de los imputados.

Aquellos que no visitarán la cárcel salieron hoy del tribunal abrazados, entre llantos, y fueron recibidos al grito de "os queremos" por los simpatizantes, que portaban paraguas amarillos y coreaban canciones de protesta.

La sentencia va en contra "del activismo y los movimientos democráticos en Hong Kong", comentó a Efe Joshua Wong, líder estudiantil de la protesta, que se convirtió en la cara del movimiento y que fue condenado a seis meses de prisión en 2017.

Para el exdiputado demócrata Kenneth Chan, que ahora ejerce como profesor en la Universidad de Hong Kong, la decisión "ha tratado de encontrar un equilibrio, dictando penas de cárcel para algunos y salvando a otros de la prisión por diferentes motivos".

"El Gobierno hongkonés está intentando cerrar la crisis política. La realidad es que el movimiento en favor de la democracia sufrió hoy un retroceso, y que la sociedad sigue dividida", señaló Chan a Efe.

Por otra parte, el movimiento Demosisto se mostró "horrorizado" por las sentencias, las cuales crearán "un "efecto escalofriante en la sociedad hongkonesa, que "cada vez tendrá más difícil expresar sus opiniones y estar en desacuerdo con el Gobierno" de la excolonia británica.

"Nos solidarizamos con los encausados y agradecemos su valentía y sentido de la justicia. La lucha no ha terminado, e instamos a nuestros amigos, tanto en Hong Kong como en el extranjero, a dejar claro que no están solos", expresó este grupo a la prensa y convocó a sus seguidores a una nueva protesta el próximo día 28.

Amnistía Internacional (AI) pidió hoy la liberación "inmediata e incondicional" de los activistas, que considera "prisioneros de conciencia sentenciados por promover la democracia en Hong Kong".

"Han sido sentenciados por sus ideas, no por ningún crimen que hayan cometido", señaló en un comunicado Man-kei Tam, directora de AI en Hong Kong, y añadió que los cargos por los que fueron encausados son "vagos y ambiguos" y sientan "un precedente peligroso para encarcelar a cualquier manifestante".

Sin embargo, un pequeño grupo de simpatizantes leales a Pekín reunidos en una esquina, protegidos por una sólida barrera policial, acogió hoy con beneplácito las sentencias de prisión.

Mientras, en la capital china, preguntado sobre la sentencia durante la rueda de prensa diaria, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China Geng Shuang declinó comentar al respecto y arguyó que se trata "de asuntos internos" del país asiático.

No obstante, a principios de este mes, Pekín mostró su "firme apoyo" a las autoridades hongkonesas para que "castiguen de acuerdo a la ley a los organizadores de esta actividad ilegal".

Organizaciones como Human Rights Watch han denunciado que unos 200 manifestantes han sido procesados hasta ahora por su participación en el movimiento y decenas han sido condenados por diferentes cargos, como reunión ilegal y asalto común.

Asimismo, ha denunciado en varias ocasiones que, desde estas protestas en 2014, los gobiernos de Hong Kong y China han restringido cada vez más las libertades civiles.

Un ejemplo del deterioro de las libertades fue la ilegalización, el pasado 24 de septiembre, del Partido Nacional de Hong Kong, un movimiento sin representación parlamentaria que abogaba abiertamente por independizar este territorio administrativo especial del resto de China.

Mar Sánchez-Cascado