EFESaná

Los rebeldes hutíes enterraron hoy en Saná a diecisiete mujeres y niños que fallecieron la semana pasada por supuestos bombardeos de la coalición militar liderada por Arabia Saudí en la provincia de Hayah, en el noroeste del Yemen, donde la violencia se ha recrudecido en las últimas semanas.

Alrededor de 700 personas, entre ellas el ministro de Sanidad del gobierno rebelde, Taha al Mutawakil, acudieron a la histórica mezquita de Al Rawda, cercana al aeropuerto de Saná, para despedir a las víctimas.

Las víctimas -once miembros de una misma familia y seis de otra- perecieron en ataques que los rebeldes chiíes atribuyen a la alianza capitaneada por su enemigo suní, Riad, en el distrito de Kushar, en Hayah, cuyo control fue tomado por los hutíes este mes.

En la capital, dominada por los rebeldes, las carreteras de acceso a la mezquita fueron cortadas y los milicianos hutíes requisaron granadas y artefactos explosivos a los asistentes al funeral, aunque permitieron el acceso al recinto con rifles de asalto, como pudo constatar Efe.

Los féretros, con los cuerpos de once mujeres y seis menores, llegaron en ambulancias a las puertas de Al Rawda, donde las plañideras entonaron rezos tradicionales frente a los ataúdes dispuestos en fila, mientras se recitaban versos del Corán por los altavoces de la mezquita.

Al término de las plegarias, comenzó una procesión camino al cementerio ubicado junto a la mezquita, durante la que se escucharon gritos de "¡Muerte a Estados Unidos!", al tiempo que los asistentes alzaban sus rifles al aire.

Precisamente, esta madrugada, el Senado estadounidense votó a favor de retirar el apoyo a Arabia Saudí en la guerra del Yemen, donde el reino intervino en marzo de 2015 con una coalición de países suníes y el visto bueno de Washington.

La semana pasada, los bombardeos de la alianza árabe causaron la muerte de veinte civiles, la mayoría de ellos mujeres y niños, en Hayah, según los hutíes.

Los ataques aéreos alcanzaron tres viviendas del distrito de Kushar, donde los rebeldes se han enfrentado desde el pasado enero a los Hajour, una tribu suní aliada con el Gobierno yemení.

Hace una semana, los rebeldes arrebataron Kushar a esa tribu, después de dos meses de intensos combates que han provocado el desplazamiento de decenas de miles de personas, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA).

Los dos grupos se han enfrentado en muchas ocasiones a lo largo del conflicto, que estalló a finales de 2014 y en el que los Hajour luchan a favor del Gobierno reconocido internacionalmente, pero las hostilidades entre ambos aumentaron recientemente.

Según medios locales favorables al presidente Abdo Rabu Mansur Hadi, exiliado en Arabia Saudí, los hutíes, rompieron el pasado enero la tregua pactada con la tribu en 2013, después de que las fuerzas gubernamentales avanzaran en áreas cercanas, tal y como señalaron activistas de los Hajour.

Por otra parte, la coalición árabe ha enviado las pasadas semanas ocho cargamentos de comida, medicinas y armas a Kushar para apoyar a los Hajour en su lucha contra los hutíes, de acuerdo con fuentes militares.

El Yemen es escenario de un conflicto armado entre las fuerzas leales a Hadi, apoyadas por la coalición, y los rebeldes hutíes, respaldados por Irán y que controlan amplias zonas del norte y el oeste del país, entre ellas la capital Saná.

Por Jaled Abdalá