EFEBerlín

Los Verdes alemanes lanzaron a su líder, Annalena Baerbock, hacía la Cancillería, determinados a marcar un nuevo hito en la política de la primera potencia europea y con los conservadores de Angela Merkel enzarzados en sus peleas internas.

El menú no podía ser más favorecedor para esta formación ecologista, que ha dejado atrás sus revueltas internas y acude cohesionada ante el elector: una combativa Baerbock, de 40 años, a la que el copresidente del partido, el carismático Robert Habeck, presenta como ganadora del armónico pulso interno por una candidatura para la que obviamente solo hay un puesto.

El rostro sonriente de Baerbock junto a su compañero de presidencia era el contraste perfecto, desde la perspectiva de los Verdes, frente a la lucha abierta entre el centrista Armin Laschet y el derechista Markus Söder, los dos aspirantes a liderar a los conservadores en las elecciones de 26 de septiembre.

La negociación nocturna, el domingo, entre Söder -llegado a Berlín en un jet privado- y Laschet no resolvió el pulso por suceder a Merkel, expirado el plazo que se habían marcado para resolverlo por consenso.

"Luchamos por la Cancillería", afirmó Habeck al anunciar la decisión a favor de su compañera en la presidencia colegiada del partido, a la que ambos llegaron en 2018. En la carrera por ocupar la vacante que dejará Merkel no puede haber soluciones bicéfalas, fórmula tradicional de los Verdes para sus liderazgos.

La designada es una, que deberá someterse a la ratificación de su partido en el congreso que tendrá lugar entre el 12 y el 13 de junio.

"Vamos a hacer una oferta al país. Una oferta para un nuevo comienzo en este país rico, pero que debe ser más justo, más ecológico", apuntaba Baerbock tras oficializar Habeck la decisión a su favor.

Alemania necesita "un nuevo comienzo", no solo "un poco de ecologismo en el programa", añadió la candidata designada, en alusión a que todos los partidos incluyeron ya algún que otro punto medioambiental, pero solo para los Verdes es una señal de identidad.

Baerbock, sin experiencia de gobierno, ni siquiera a escala regional, quiere impulsar ese nuevo comienzo, en una formación a la que ahora mismo sitúan los sondeos en el segundo puesto en intención de voto. Es decir, tras el bloque conservador de Merkel.

A POR EL SIGUIENTE HITO HISTÓRICO

Los Verdes hasta ahora solo integraron gobiernos federales como socios menores del socialdemócrata Gerhard Schröder (1998-2005) -entonces, liderados por el rompedor ministro de Exteriores Joshka Fischer-. Tienen muchas posibilidades de estar, sí o sí, en el siguiente Ejecutivo.

Y eso sea como aliados de un Ejecutivo liderado por los conservares, alianza inédita a escala federal; o en su jefatura, con un tripartito con socialdemócratas y liberales.

"Socialdemócratas y Verdes deben volver a cooperar en un Gobierno federal tras 16 años. Nos alegrará estar en campaña por decidir quién lo lidera", escribía en su cuenta en Twitter el ministro de Finanzas, Olaf Scholz, candidato del Partido Socialdemócrata (SPD) a las elecciones de septiembre.

El SPD, socio en tres de las cuatro legislaturas de Merkel, ocupa la tercera posición en intención de voto. Scholz aspira a recuperar posiciones, apuntalado en su experiencia de gobierno y una condición de centrista que le da aire de continuismo respecto a la canciller, aunque desde el partido que durante décadas se alternó el poder con el bloque conservador.

DESAGUISADO CONSERVADOR

Las expectativas de voto que presentan ahora los sondeos no son consolidadas, advertía la politóloga Andrea Römmele, de la Hertie School of Governance, en un encuentro con medios extranjeros. Si gana el pulso por la candidatura el centrista Laschet, líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), es menos probable que los Verdes ganen espacio entre el electorado moderado y conservador.

Si lo hace el de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), el polarizador y derechista Söder, los conservadores pueden recuperar electorado ahora de la ultraderecha, pero a costa de perder el centro.

"El pulso entre los conservadores en una lucha en el barrizal", apuntó la candidata Baerbock. "Nosotros no nos damos la zancadilla unos a otros, trabajamos en equipo", ratificó, a su lado, Habeck.

Laschet, por su parte, aprovechó una comparencia ante la sede de la CDU para felicitar a Baerbock y expresó su confianza en que habrá una "campaña limpia", sin polarizaciones, ya que en tiempos tan duros como los que se viven en esta pandemia es eso lo que espera el ciudadano de sus políticos.

Tras haber expirado el domingo, sin acuerdo, el plazo para presentar a un candidato, Laschet prometió una solución "en los próximos días" y anunció otra reunión de la cúpula de su partido para esta noche.

Gemma Casadevall