EFEParís

El presidente francés, Emmanuel Macron, visitó este lunes un barrio conflictivo con problemas de tráfico de droga en la ciudad de Montpellier (sur), donde defendió su política de seguridad entre críticas por el aumento de la violencia cotidiana en el país.

Acompañado por el ministro del Interior, Gérald Darmanin, Macron visitó a primera hora la central de policía antes de poner rumbo al barrio de La Mosson, en el norte de la ciudad, donde cerca del 60 % de la población se sitúa por debajo del umbral de pobreza y una de cada dos personas está en paro.

El presidente ha puesto el foco en las últimas semanas en los problemas de seguridad y violencia, principales campos de batalla de la derecha y la extrema derecha en el país que acusan al Gobierno de inacción ante la subida de la violencia.

Macron ha sido criticado por la oposición, que ve en estas intervenciones una campaña política con la vista puesta ya en las elecciones presidenciales del año que viene, en la que, si los sondeos no se equivocan, se vería cara a cara en la segunda vuelta con Marine Le Pen, la líder de la extrema derecha.

En el marco de esta visita, en una entrevista al diario "Le Figaro", Macron mantuvo la promesa de que de aquí a finales de su quinquenio se hayan creado 10.000 nuevos puestos de policías y gendarmes, 50 de ellos en Montpellier.

Además, manifestó su compromiso de luchar contra el tráfico de drogas, que "ha aumentado significativamente" en los últimos meses y es "la matriz económica de la violencia" del país.

"Erradicarlo por todos los medios es mi principal batalla. Las drogas son el sustento de ciertas redes, pero también de la delincuencia cotidiana. La drogadicción se extiende cada vez más en los barrios conflictivos", dijo.

En el barrio de La Mosson, Macron visitó el sótano de un edificio que fue tomado en febrero por un grupo de traficantes armados y que a principios de marzo mantuvo secuestrado durante media hora a un grupo de seis voluntarios que trabajan en la zona.

Al día siguiente hubo una vasta operación policial para acabar con el punto de venta, al igual que con otros focos problemáticos.

Macron fue recibido hoy por varias decenas de vecinos, entre ellos dos madres que le contaron algunas de las actividades positivas del barrio, la presión de los traficantes a los ciudadanos, y le pidieron planes de realojamiento para asegurar la diversidad.

"He decidido cambiar a mi hijo de colegio y llevarlo a un centro privado. En la escuela pública ya no hay diversidad como cuando yo era pequeña. Mi hijo de 8 años me preguntó un día si de verdad hay niños que se llaman Pierre o si existen solo en los libros", narró la madre, de confesión musulmana.

Según la mujer, los vecinos que pueden permitírselo envían a sus hijos a escuelas de otros barrios para evitar problemas.

En paralelo a la visita de Macron, un hombre era gravemente herido de bala en las calles de Montpellier en un ajuste de cuentas.

Los asesinatos por ajustes de cuentas en la ciudad de Montpellier pasaron de seis el año anterior a 14 en 2020.