EFEParís

El presidente francés, Emmanuel Macron, y la futura presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, subrayaron este martes su sintonía en el programa europeo, con una clara ambición en la acción contra el cambio climático, pero también para resolver los desafíos de la inmigración o la defensa.

"Los dos estamos de acuerdo en trabajar por una Europa fuerte y unida, una Europa ambiciosa con el clima, con la economía digital" y con el crecimiento, así como con la seguridad y la defensa, destacó Von der Leyen en una comparecencia ante los medios a su llegada al Palacio del Elíseo para un almuerzo de trabajo.

La futura jefa del Ejecutivo comunitario puso el acento en que "es importante que esta Europa asuma su lugar en el mundo", con unas relaciones "fuertes" con sus vecinos africanos, "estables" con sus socios transatlánticos y con "una verdadera estrategia ante China y ante Rusia", lo que exige "una Europa fuerte y unida".

Macron, que mostró su satisfacción porque la exministra alemana haya elegido Francia como primer país para hacer una visita oficial tras su elección por el Parlamento Europeo la semana pasada, afirmó que coincide "plenamente" con el discurso que ella hizo ante la Eurocámara, y destacó varios de sus puntos principales.

Empezó por la que llamó "una ambición climática fuerte", que incluye el objetivo de la neutralidad del carbono para 2050 (lo que pasa por reducir y/o compensar todas las emisiones de CO2) y una agenda para llegar a conseguirlo.

También dijo que después de los estragos de la crisis económica hace falta "una Europa del progreso social" que a su juicio implica una cierta convergencia de los sistemas de protección social de los 27 países miembros de la UE una vez que salga el Reino Unido.

Para Macron, eso debe traducirse, entre otras cosas, en "salarios mínimos fijados según las reglas de cada cual pero que permitan una verdadera convergencia social".

El presidente francés repitió, como objetivo común con la futura presidenta de la Comisión, su tradicional eslogan de "una Europa que proteja".

Eso cubre los nuevos programas de defensa común, que están entre los mayores avances de los últimos años, pero igualmente la cuestión de la gestión de la inmigración, que por el contrario es una de las principales piedras en el zapato de la UE.

En primer lugar por las continuas divergencias entre países miembros sobre la forma de repartirse la carga de los inmigrantes que llegan desde la orilla sur del Mediterráneo, a lo que se sumó este lunes el anuncio de Turquía de que suspende el acuerdo de readmisión suscrito con la UE, que permitió disminuir el flujo de entradas por el Mediterráneo oriental.

Macron no quiso olvidarse de otra ambición común, como es la defensa del Estado de Derecho, de la libertad de prensa y de otros valores europeos, para los que afirmó que hay que ser "extremadamente vigilantes".

El jefe del Estado francés y la futura presidenta de la Comisión reaccionaron a la designación de Boris Johnson como nuevo primer ministro británico y, además de felicitarle, ambos mostraron su disposición de trabajar con él sobre el "brexit" y sobre temas internacionales.

Macron no se privó de enviar un mensaje a Johson, del que se conoce su voluntad de forzar la salida del Reino Unido incluso sin acuerdo el 31 de octubre, con un homenaje a la primera ministra saliente, Theresa May.

Recordó que May "nunca ha bloqueado el funcionamiento de la UE, ha tratado de servir a los intereses británicos de la mejor manera y se ha mostrado leal con lo que el pueblo británico había decidido" en el referéndum de 2016.

Von der Leyen manifestó su voluntad de "construir una relación fuerte" con el nuevo líder conservador utilizando un argumento de responsabilidad: "Tenemos la obligación de conseguir algo que sea bueno para la gente en Europa y en el Reino Unido".

Ángel Calvo