EFESofía

Los manifestantes que reclaman desde hace 24 días la dimisión del Gobierno búlgaro, al que acusan de corrupto, han aumentado este domingo su presión añadiendo una nueva acampada a las dos que desde el jueves colapsan el tráfico en el centro de Sofía, y bloqueando la principal carretera hacia Grecia.

Aunque apenas treinta tiendas de campañas están instaladas, su ubicación en tres puntos neurálgicos de la ciudad sigue provocando graves restricciones en el tráfico.

Los manifestantes han asegurado que no se irán hasta que dimitan el primer ministro, el populista conservador Boiko Borisov, y el fiscal general, Ivan Geshev, a los que acusan de servir a los intereses de poderosos oligarcas y no de la población.

Además, un pequeño grupo de manifestantes bloquea también hoy, a la altura de la ciudad de Blagoevgrad, unos 120 kilómetros al sur de Sofía, la autopista que conecta la capital con la frontera griega, provocando fuertes retenciones de tráfico.

Ayer por la noche, unas 2.000 personas se manifestaron por el centro del Sofía, en una marcha mucho más reducida que la del pasado jueves, cuando más de 25.000 personas se concentraron durante horas en la plaza donde están las sedes del Gobierno, el Parlamento y la Presidencia.

También se suceden las protestas en ciudades como Stara Zagora, donde miles de personas intentaron anoche bloquear la autopista que conecta la capital con el Mar Negro, y en Varna, la capital marítima y importante centro de vacaciones.

Las protestas en el país más pobre de la Unión Europea empezaron hace 24 días tras la difusión de un vídeo en el que se veía a policías expulsando a un político opositor de una playa pública usada como propiedad privada por Ahmed Dogan, un influyente y controvertido multimillonario y político.

El 60 % de los búlgaros apoya la protesta y un 45 % pide la dimisión del primer ministro, según una encuesta publicada hoy por la empresa Alpha Research.

Según ese sondeo, el 50,3 % cree también que Dogan tiene bajo su control al fiscal general.