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Marruecos desligó hoy lo que llamó "grave crisis" con España de la suerte que corra el líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, que comparece mañana, martes, ante la Audiencia Nacional, al advertir de que lo que espera de Madrid es "una aclaración sin ambigüedades de sus elecciones, sus decisiones y sus posiciones" sobre la cuestión del Sáhara.

El ministerio marroquí de Exteriores emitió hoy un comunicado, leído ante las agencias internacionales, en horas previas a la comparecencia ante el juez Santiago Pedraz del secretario general del Frente Polisario Brahim Ghali, convaleciente en un hospital de Logroño (norte de España) de un caso grave de covid-19, una hospitalización que la jefa de la diplomacia española, Arancha González Laya, justificó "por razones humanitarias".

Ghali responderá por dos denuncias: una interpuesta por el ciudadano hispano-saharaui Fadel Breica por "detención ilegal, torturas y lesa humanidad", y la otra presentada por una asociación canaria por "genocidio, asesinato, terrorismo, torturas y desapariciones" sufridos "por los prisioneros de guerra" y por ciudadanos saharauis, "especialmente por los de origen español, en manos del Frente Polisario".

"La crisis no se reduce a un hombre: no comienza con su llegada, ni terminará con su partida. Se trata, ante todo, de una cuestión de confianza y de respeto mutuo rotos entre Marruecos y España (...) Las legítimas expectativas de Marruecos van más allá: comienzan con una aclaración, sin ambigüedades, por parte de España, de sus elecciones, sus decisiones y sus posiciones", dice el comunicado de Exteriores.

Es la primera vez que Marruecos "aparca" de manera clara el destino inmediato de Brahim Ghali para trasladar la crisis al terreno puramente político, al considerar que en España "hay connivencia con los adversarios del Reino (el Frente Polisario)", y el caso Ghali "ha revelado las actitudes hostiles y las estrategias perjudiciales de España hacia la cuestión del Sáhara marroquí".

El comunicado recuerda que la cuestión del Sáhara "es sagrada para todo el pueblo marroquí", y aprovecha para hacer un paralelismo entre este tema y la cuestión catalana, anotando que "Marruecos no optó por la neutralidad, sino que fue uno de los primeros en ponerse del lado de la integridad territorial y la unidad nacional (española) de forma clara y contundente".

Es la quinta vez en estas últimas dos semanas en que el ministerio de Exteriores convoca a la prensa con un único punto en la agenda: la crisis con España, que ya califica de "grave", y ello pese a que en España la diplomacia ha optado por un perfil bajo.

En este sentido, González Laya dijo el pasado día 26: “Voy a mantener la discreción sobre mis relaciones con todos los interlocutores marroquíes; la diplomacia debe ser discreta si queremos que sea efectiva”.

A la declaración del gobierno marroquí respondió hoy desde Alcalá de Henares el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez: "No es admisible que un Gobierno diga que se atacan las fronteras de España" a consecuencia de "desavenencias y discrepancias en política exterior", sobre todo cuando España "concibe su relación con Marruecos desde un punto de vista estratégico".

Sánchez se refería con esto a la llegada en apenas 36 horas de unos 10.000 emigrantes irregulares a la ciudad de Ceuta, procedentes de Marruecos, los pasado 17 y 18 de mayo: "Si lo que se esta diciendo es que Marruecos ha utilizado la inmigración, el asalto de las fronteras españoles por más de 10.000 marroquíes en 48 horas, a mí me parece absolutamente inaceptable", dijo.

Inmediatamente después de conocerse las palabras de Sánchez, el ministerio marroquí de Exteriores llamó de nuevo a la prensa extranjera en Rabat para aclarar en otro comunicado que "la crisis bilateral no está ligada a la cuestión migratoria" y que "las razones profundas de la crisis ya son bien conocidas por la opinión pública española".

Javier Otazu