EFEAbuya

Nigeria vivió hoy una jornada de máxima tensión por la sangrienta represión de las protestas masivas contra la brutalidad policial que sacuden al país, que se teme que haya causado decenas de muertos este martes por la noche y que recibió una amplia condena de líderes internacionales.

El epicentro de las manifestaciones se situó en el estado de Lagos, en el que se asienta la ciudad homónima, mayor urbe de África y corazón económico de Nigeria, donde las autoridades impusieron ayer un toque de queda para contener las manifestaciones.

Esa decisión se tomó tras varios días de protestas de #EndSARS ("Acabar con SARS"), movimiento que ha logrado captar la atención internacional sobre las acusaciones de arrestos arbitrarios, torturas y asesinatos de la ahora ya disuelta Unidad Especial Antirrobo (SARS, por sus siglas inglesas) de la Policía nigeriana.

La pasada noche, calificada por la prensa local como "martes negro", varias personas murieron por acciones de las fuerzas de seguridad en la zona de la barrera de peaje de Lekki en Lagos, urbe de unos 21 millones de habitantes, según la sección nigeriana de Amnistía Internacional (AI).

PRUEBAS CREÍBLES DE MUERTES

"Amnistía Internacional ha recibido pruebas creíbles pero alarmantes de que el uso excesivo de la fuerza provocó la muerte de manifestantes en el peaje de Lekki en Lagos", afirmó la organización pro derechos humanos en su cuenta de la red social Twitter.

Testigos citados por el diario "Premium Times" aseguraron que al menos siete personas murieron en esa zona después de que el Ejército abriera fuego contra los manifestantes, que habían violado el toque de queda.

El periódico "The Punch", citando igualmente testigos presenciales, indicó que 29 personas (27 civiles y dos policías) fallecieron en Lagos, pero las autoridades no han confirmado, de momento, ese extremo.

El gobernador del estado de Lagos, Babajide Sanwo-Olu, admitió hoy que se registraron al menos 21 heridos, de los que uno pereció en un hospital, si bien indicó que no tiene constancia de más fallecimientos.

"Para mayor claridad -precisó-, es imperativo explicar que ningún gobernador en activo controla las reglas de enfrentamiento de los militares. No obstante, he ordenado una investigación sobre las reglas de enfrentamiento adoptadas por hombres del Ejército nigeriano que fueron desplegados en el peaje de Lekki anoche".

El gobernador, que atribuyó la violencia a "fuerzas más allá de nuestro control directo", amplió otras 72 horas el toque de queda decretado ayer para 24 horas en todo el estado, donde hoy hubo actos violentos como el incendio de las sedes de la televisión TVC y la Autoridad Nigeriana de Puertos, y se escucharon disparos al aire de la Policía para dispersar a manifestantes.

Asimismo, el dirigente ordenó la suspensión de todas la actividades en Lagos durante tres días, periodo en el que la bandera nacional ondeará a media asta en edificios públicos.

Las protestas del martes también tuvieron lugar en Abuya (capital federal de Nigeria) y estados como Kano (norte), Oyo (suroeste), Ogun (suroeste) o Plateau (centro).

De acuerdo con "The Punch", al menos 49 personas (43 civiles y seis policías) perdieron la vida en todo el país, aunque, una vez más, esos datos no han sido confirmados oficialmente por ahora.

El Ejército tildó hoy de "noticias falsas" las informaciones que apuntan al uso excesivo de la fuerza por parte de soldados para reprimir las protestas, que han provocado la imposición de toques de queda en varios estados.

En medio de esta confusión y a falta de más datos oficiales, el presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari, hizo hoy un llamamiento a "la comprensión y la calma en todo el país, a medida que la implementación de las reformas (que afectan al desmantelamiento de la SARS) se acelera a nivel federal y estatal".

Esta crisis ha trascendido las fronteras de Nigeria y suscitó hoy expresiones de condena de la brutalidad policial de destacadas personalidades internacionales.

AMPLIA CONDENA INTERNACIONAL

El secretario general de la ONU, António Guterres, "sigue los últimos acontecimientos en Nigeria y pide que se ponga fin a los abusos y brutalidad policial reportados", dijo su portavoz, Stephane Dujarric, en un comunicado.

Guterres condenó "la escalada violenta del 20 de octubre en Lagos, que provocó múltiples muertes y causó muchos heridos", pidió a las autoridades "que investiguen estos incidentes y responsabilicen a los perpetradores"; e instó a las fuerzas de seguridad a actuar con la "máxima moderación".

El alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Josep Borrell, subrayó que "es alarmante saber que varias personas han resultado muertas y heridas durante las protestas en curso contra el Escuadrón Especial Antirrobo en Nigeria".

En una nota, Borrel consideró "crucial que los responsables de los abusos comparezcan ante la Justicia y rindan cuentas", y dijo esperar una "implementación decisiva" de las reformas del Gobierno nigeriano.

Por su parte, el candidato demócrata a la Presidencia de EEUU, Joe Biden, pidió en un comunicado al presidente Buhari y al Ejército nigeriano que "pongan fin a la violenta represión contra los manifestantes en Nigeria, que ya ha provocado varias muertes".

En una línea similar se pronunció la ex secretaria de Estado estadounidense Hilary Cinton, quien esta madrugada urgió a Buhari, en su cuenta de Twitter, a "dejar de matar a los jóvenes manifestantes de #EndSARS".

A raíz de las protestas masivas, el Gobierno nigeriano ordenó el pasado día 11 la disolución de la unidad de élite antirrobos, una directiva que materializaba por fin las repetidas promesas del presidente Buhari de acabar con la brutalidad policial y las conductas no éticas de las que se acusa a SARS desde hace años.

La disolución de la unidad, sin embargo, no ha frenado las protestas, que han evolucionado para abarcar en general el malestar de la población contra las autoridades.