EFEBagdad

Miles de manifestantes se concentraron hoy en la plaza Tahrir, en el centro de Bagdad, por el primer aniversario de las protestas de octubre en todo Irak que se saldaron con alrededor de 600 muertos y que forzaron la dimisión del Gobierno del exprimer ministro Adel Abelmahdi un mes después.

Las protestas se dirigieron a la plaza Tahrir, el epicentro de las multitudinarias protestas de octubre de 2019, para exigir al actual Gobierno la implementación de reformas políticas, sociales y económicas, y juzgar a los responsables de las muertes de los manifestantes en las marchas del año pasado.

Los manifestantes alzaron pancartas de reconocidos activistas que murieron por la represión policial en las protestas del pasado 1 de octubre y que aumentó durante los meses siguientes, especialmente en Bagdad y otras ciudades del sur del país a partir del 25 de ese mismo mes.

Asimismo, pidieron a las autoridades iraquíes llevar ante la Justicia a las fuerzas de seguridad acusadas de estar vinculadas en la muerte de los manifestantes, que el Gobierno cifra en 560.

Los manifestantes portaron pancartas con fotografías del presidente de Irak, Barham Saleh, y del presidente del Parlamento iraquí, Mohamed al Halbusi, a quienes exigieron la dimisión.

Durante la jornada se registraron choques entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad iraquíes en los puentes de Al Sink y Al Yumhurriya, que conectan con la fortificada Zona Verde, la sede de la mayoría de embajadas y edificios gubernamentales, informó en Twitter el portavoz del comandante de las Fuerzas Armadas, Yehia Rasul.

De acuerdo con Rasul, los choques provocaron heridas a unos 30 miembros de las fuerzas de seguridad después de que "algunos participantes en las protestas lanzaran granadas de mano".

El 25 de octubre de 2019, miles de manifestantes iraquíes salieron a las calles de todo el país en una segunda oleada de protestas derivada de las movilizaciones del 1 de octubre, que terminaron pocos días después tras unas jornadas de represión policial que se saldaron la vida de al menos 157 personas.

Estas manifestaciones, que empezaron para pedir una mejora de los servicios básicos y el fin de la corrupción endémica en el país, se tornaron en unas protestas antigubernamentales que contaron con el respaldo de la máxima autoridad religiosa chiíen el país, el ayatolá Ali al Sistani, y que provocaron la caída del exprimer ministro Abdelmahdi.

Las protestas han continuado durante todo el año, aunque perdieron fuelle por la crisis sanitaria del coronavirus, para pedir al actual Gobierno de Mustafa al Kazemi que cumpla las promesas de mejora de servicios y que lleve a la Justicia a los responsables de las muertes de los centenares de manifestantes.

Otra de las demandas de los manifestantes era la convocatoria de elecciones anticipadas, ya establecida para el próximo 6 de junio, mientras que el Gobierno está tratando de aprobar el presupuesto de este año para aliviar la crisis económica en la que está sumida Irak y que ha sido severamente agravada por la pandemia.