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El rey Mohamed VI dedicó su discurso del trono de este año a tender puentes con la vecina Argelia, pero no mencionó ni una sola vez a España, el otro país vecino con el que Marruecos vive una profunda crisis desde el pasado mes de abril.

Había expectación por ver si el monarca se refería de algún modo a España, sobre todo tras las repetidas señales de apaciguamiento llegadas desde Madrid -y particularmente la salida de la ministra Arancha González Laya, señalada por Rabat-, pero el rey no hizo ni siquiera una alusión indirecta al vecino del norte.

Más delgado y pálido que en sus últimas apariciones y visiblemente cansado, el monarca dedicó la mayor parte de su discurso a lanzar mensajes conciliadores hacia Argelia y reclamar la apertura de las fronteras terrestres, cerradas por decisión argelina desde 1984.

El monarca lamentó "las tensiones mediáticas y diplomáticas que agitan las relaciones entre Marruecos y Argelia, que perjudican a la imagen de los dos países y dejan una impresión negativa", un discurso que contradice los ataques recurrentes de los medios marroquíes, oficiales o privados, hacia el país vecino.

Hoy Mohamed VI quiso mostrar su cara más conciliadora y dijo estar convencido de que "la seguridad y estabilidad de Argelia y la quietud de su pueblo están íntimamente ligados a las de Marruecos" y ambos países "se enfrentan a los problemas de la inmigración, el contrabando, el narcotráfico y la trata de seres humanos".

Actualmente, no existe ni el menor intercambio de información entre ambos países sobre estas cuestiones, como repiten con frecuencia los responsables marroquíes.

Curiosamente, la crisis desatada con España por la entrada en secreto del líder del Frente Polisario Brahim Gali tuvo también como protagonista a Argelia, pues Gali salió finalmente de España a bordo de un avión fletado por la Presidencia argelina el 1 de junio último e ingresado de inmediato en un hospital de ese país, donde recibió la visita del mismo presidente Abdelmajid Tebboun y la cúpula militar argelina.

Ese papel de Argelia no ha merecido ni el menor comentario por parte de Marruecos, ni entonces ni posteriormente.

El discurso de Mohamed VI de este año se produce con un día de retraso con respecto a la Fiesta del Trono -que conmemora en este 2021 los 22 años de la coronación de Mohamed VI-, sin que se haya ofrecido ninguna explicación a esta inaudita circunstancia.

Desde que comenzó la pandemia, el rey -que sufre al menos de afecciones respiratorias y coronarias- no ha salido de Marruecos y se ha prodigado muy poco fuera de sus palacios; además, lleva una época inusualmente larga, de varios meses, en el Palacio de Fez, donde hoy pronunció su discurso.