EFETrípoli

Al menos cinco soldados de las fuerzas bajo el control del mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte de Libia, murieron hoy en un contraataque de las milicias afines al Gobierno sostenido por la ONU (GNA) en Trípoli, informaron a Efe fuentes de Seguridad.

Según las mismas, los uniformados habrían perecido en un intenso combate librado entre las localidades de Ain Zara y Ramal, dos de las que forman parte del arco rural en el extrarradio sur de la capital.

Las bajas no han sido confirmadas ni desmentidas por las fuerzas de Hafter, que días sufrieron un importante golpe al perder a dos de sus principales mandos en el cerco de Trípoli.

El GNA lanzó hace una semana una ofensiva para recuperar todo el arco rural que rodea al antiguo aeropuerto internacional capitalino, objetivo que ambos contendientes persiguen desde que el pasado 4 de abril Hafter emprendiera el cerco a la capital, único territorio que no domina junto a la ciudad-estado de Misrata.

Desde entonces, los combates han segado la vida de más de un millar de personas, causado heridas a más de 10.000 y obligado a más de 30.000 familias a abandonar sus hogares y a convertirse en desplazados internos.

Los enfrentamientos, concentrados desde hace días en las localidades de Marzuq y Gharyan, en el sur de la capital, han afectado también gravemente a los miles de migrantes que se encuentran hacinados en centros de detención gobernados por milicias afines al GNA.

Las fuerzas de Hafter replican a diario con bombardeos sobre la base aérea de Maitiga, único aeropuerto civil operativo en la capital, y otros puntos estratégicos con ayuda de drones de Emiratos Árabes Unidos (EAU).

El llamado Ejército Nacional Libio (LNA), controlado por Hafter, tiene superioridad bélica en el aire gracias a los dron de fabricación china "Wing loong II" y los pequeños aviones IOMAX y Calius B-250 que le proporciona el Ejército de EAU, desplegado en el este de Libia.

La intensificación de los bombardeados sobre Maitiga, desde donde despegan los drones Bayraktar TB2 de fabricación turca que apoyan a las milicias aliadas al gobierno sostenido por la ONU en Trípoli (GNA), obligó la semana pasada a cerrar el tráfico aéreo en la capital, desde entonces aislada.

Libia es un estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en 2011 la OTAN contribuyera militarmente a la victoria de los diferentes grupos rebeldes sobre la dictadura de Muamar al Gadafi.

Desde el fallido plan de paz de la ONU de 2015 tiene dos gobiernos, uno reconocido por la comunidad internacional e impuesto en Trípoli, y otro bajo tutela de Hafter, un ex miembro de la cúpula gadafista que en los años ochenta fue reclutado por la CIA y se convirtió en el principal opositor a Al Gadafi en el exilio.

El GNA cuenta, asimismo, con el apoyo de la ciudad-estado de Misrata, enemistada con Hafter y apoyada militarmente por Turquía e Italia.

De la situación actual se benefician decenas de señores de la guerra y milicias de tendencia islamista radical dedicados al contrabando de armas, personas y combustible, verdadero motor de una economía nacional destruida.