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La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, reclamó a los líderes de la OTAN que eviten que el legado de la guerra en Ucrania "se convierta en una carrera armamentística" o que provoque que el mundo sea "aún más polarizado y peligroso" de lo que es, informó este jueves su oficina.

Ardern insistió que Nueva Zelanda no acude a la cumbre de la OTAN en Madrid "para expandir sus alianzas militares, sino para contribuir a un mundo que mitigue la necesidad de que alguien tenga que recurrir a ellas", según la transcripción del discurso dado la víspera y publicado este jueves en el portal oficial.

Nueva Zelanda, que participa en la cumbre de la OTAN de Madrid como país invitado, ha comprometido ayuda militar y humanitaria a Ucrania desde que fue invadido por Rusia a finales de febrero, así como ha impuesto una serie de sanciones contra individuos y empresas rusas, entre otras medidas para solidarizarse con Kiev.

El país oceánico ha apoyado los esfuerzos legales para que se procesen ante la Corte Internacional de Justicia a los responsables de este conflicto, en línea con la postura neozelandesa ante la guerra en Ucrania para reforzar las instituciones internacionales, los foros multilaterales y el desarme.

En su discurso en el que elogió el liderazgo de la OTAN en la defensa de los valores democráticos, Ardern señaló que Rusia está "en bancarrota moral" por utilizar su posición en el Consejo de Seguridad para "bloquear" los debates sobre la invasión a Ucrania.

Además, criticó a Moscú por sus "intentos de perturbación y desestabilización" en su país mediante la desinformación y propagación de noticias falsas sobre el conflicto.

La mandataria oceánica aprovechó la cita en Madrid para poner el foco también en las tensiones que se registran en la región del Indopacífico, donde "en los últimos tiempos, China también se ha vuelto más asertiva y está más dispuesta a desafiar las reglas y normas internacionales".

Nueva Zelanda, al igual que Australia y otras potencias como Estados Unidos, miran con preocupación la expansión militar y la creciente influencia de Pekín en la región, especialmente tras el acuerdo de seguridad suscrito en abril entre China e Islas Salomón.

Tras sellar este pacto, que se negoció de forma opaca y abre la puerta para que China envíe a sus fuerzas de seguridad si las Salomón lo solicita, Pekín ha intentado suscribir un acuerdo regional de cooperación y seguridad con una decena de naciones del Pacífico con los que mantiene relaciones diplomáticas.