EFETorkham (Pakistán)

El Ejército paquistaní anunció hoy que prácticamente ha completado el vallado de los más de 2.500 kilómetros de frontera con Afganistán, con lo que busca evitar la entrada de refugiados afganos e insurgentes en su territorio ante el aumento de la violencia en el país por el rápido avance talibán.

"Hemos completado el 90 % de las cercas en los 2.640 kilómetros de la frontera afgana, y el resto estará terminado para finales del verano", informó en el punto fronterizo de Torkham a un grupo reducido de periodistas, entre los que se encontraba Efe, el responsable de la seguridad en la zona, el coronel Rizwan Kayani.

La valla se ha instalado sobre todo en zonas de difícil acceso, como altos acantilados y montañas, y su pico más alto se encuentra a 7.500 metros.

BLINDAJE CONTRA LOS REFUGIADOS AFGANOS

Uno de los cometidos para el refuerzo de frontera con el país vecino supone el control de la entrada de refugiados.

Pakistán alberga actualmente a más de tres millones de refugiados afganos y el primer ministro paquistaní, Imran Khan, ya ha advertido de que el país "no se puede permitir" más llegadas procedentes de la nación vecina en el caso de desatarse una guerra civil abierta.

En este sentido, el Ejército informó de que a día de hoy ningún afgano puede ingresar en Pakistán, y viceversa, debido a la pandemia de coronavirus y a "la situación actual en Afganistán", que tras el inicio de la fase final de la retirada de las tropas extranjeras en mayo, vive un aumento de la violencia sin precedentes por parte de los talibanes.

"Si comienza la guerra civil (en Afganistán), entonces depende si el Gobierno permite o no a los refugiados, pero nosotros hemos asegurado nuestra frontera de manera que nadie pueda entrar como antes", apuntó el coronel.

MEJORAR LA SEGURIDAD DE PAKISTÁN

Antes de que comenzase la construcción de la valla fronteriza, en abril de 2017, Pakistán permitía la entrada y salida de peatones al país sin ninguna restricción ni verificación de visado.

"Había 78 puntos de cruce formales e informales que ahora se han reducido a cinco, de los cuales tres se utilizan para el comercio de tránsito afgano", agregó Rizwan.

La mejora en la gestión del control fronterizo ha logrado un aumento en el movimiento legal de peatones en un 33 % y reducido las actividades delictivas y terroristas en un 75 %, según el Ejército.

El conflicto afgano y la toma de puestos fronterizos por parte de los talibanes el pasado julio, también ha incidido en un mayor control en la frontera en Torkham, uno de los puntos más importantes entre ambos países que registra el 65 % de la actividad comercial; seguido del de Chaman, en la provincia de Baluchistán, que representa el 25 %.

"En enero de este año, 7.854 afganos volvieron a Afganistán en comparación con los 750 de julio", precisó el coronel, y agregó que Pakistán no está obligando a los afganos a regresar a su país, pero tampoco les está permitiendo entrar.

Fazal Khan, un ciudadano afgano que se encontraba en la cola de la frontera para cruzar a Afganistán, dijo a Efe que no quiere volver a su país por la situación, "pero mi familia está allí y no puedo dejarlos en manos de los talibanes".

"Los talibanes están ocupando Afganistán. Voy allí a vender lo que me queda de propiedad e intentaré regresar si me lo permiten", agregó a Efe Rustum Khan, otro afgano.

Desde el auge de los talibanes en 2007 a lo largo de la zona fronteriza, el Ejercitó paquistaní llevó a cabo 17 operaciones importantes y despejó un área de 47.000 kilómetros de terroristas, de acuerdo con fuentes militares.

"La gestión fronteriza está trayendo estabilidad (...) y está contribuyendo a nuestra economía nacional al reducir el contrabando y el comercio ilegal desde Afganistán", manifestó el coronel Kayani.

Amjad Ali