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El primer ministro armenio, Nikol Pashinián, denunció hoy un intento de "golpe militar" tras exigir el Estado Mayor del Ejército su dimisión, en lo que se ha convertido en el punto más álgido de la crisis que estalló en el país tras la derrota de Armenia hace tres meses en la guerra de Nagorno Karabaj.

"A mí me ha elegido el pueblo y es el pueblo el que debe decidir sobre mi dimisión", dijo Pashinián al intervenir ante sus seguidores en la plaza de la República de Ereván.

EL EJÉRCITO TOMA PARTIDO

El frágil equilibrio entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas armenias se rompió hoy debido a las críticas del primer ministro a las supuestas deficiencias de los misiles tácticos de fabricación rusa Iskander durante la guerra con Azerbaiyán en el territorio separatista de Nagorno Karabaj, que acabó con más de 4.000 muertos en el lado armenio.

El subjefe del Estado Mayor armenio, Tigrán Jachatrián, llamó "poco serias" las palabras del jefe del Gobierno, en el poder desde la revolución pacífica de 2018, una declaración que le costó el cargo y generó gran molestar entre otros altos mandos del Ejército.

Así, este jueves más de 40 dirigentes castrenses firmaron una declaración en la que exigieron la dimisión de Pashinián y de todo el Gobierno, algo que no habían hecho aún desde que el mandatario armenio firmara en noviembre un alto el fuego con Bakú que puso fin a la guerra de 44 días en el Karabaj.

La derrota armenia supuso la pérdida de más de dos tercios del territorio que controlaba desde los años 90.

"El primer ministro de Armenia y el Gobierno ya no son capaces de tomar decisiones adecuadas en esta situación de crisis para los armenios", afirmaban los militares.

El Estado Mayor alegó que ha aguantado "durante mucho tiempo los ataques de las autoridades dirigidos a desacreditar a los militares, pero todo tiene sus límites".

Pashinián no dudó en calificar inmediatamente de "intento de golpe militar" el llamamiento del Ejército y lejos de rebajar el tono afirmó que los militares "tienen que responder" a las preguntas de la sociedad para que se sepa "la verdad sobre la guerra" en el Karabaj.

Eso sí, llamó al diálogo y reiteró su disposición a convocar elecciones anticipadas, si bien no dio ninguna referencia temporal.

LOS CAMBIOS, SOLO EN LAS URNAS

Pashinián, arropado por miles de seguidores y su mujer y dos hijos, insistió de pie en la Plaza de la República y megáfono en mano en que es la oposición la que rechaza la celebración de nuevas elecciones y no las autoridades.

"No quieren que elija el pueblo, quieren que lo hagan las 17 fuerzas (opositoras) y las élites", aseveró, aupado por sus partidarios, que gritaban su nombre.

Según un sondeo de Gallup de la semana pasada, si los comicios anticipados se celebrasen ahora, los ganaría el partido del primer ministro, "Mi Paso", con el 33,1% de los votos, muy por delante de la opositora "Armenia Próspera" (4,4 %).

LA OPOSICIÓN NO CEDE

Sin embargo, los opositores, reunidos en paralelo la plaza de la Libertad, hicieron oídos sordos a la oferta de Pashinián y se mostraron decididos a proseguir con su protesta hasta conseguir su objetivo final, la dimisión incondicional del primer ministro.

Para ello, se prepararon a pasar la noche en la calle, muy cerca del Parlamento, donde ya han colocado tiendas de campaña delante de las verjas y un numeroso dispositivo de antidisturbios.

Además, la oposición ha levantado barricadas con contenedores de basura frente al Legislativo, en un intento de forzar la convocatoria de una sesión extraordinaria para discutir la destitución de Pashinián.

Su llamamiento no tuvo éxito al negarse los diputados, la mayoría de ellos del partido gubernamental, a convocar una reunión urgente.

LLAMAMIENTO A LA CALMA

El presidente de Armenia, Armén Sakisián, llamó a tomar medidas para "rebajar la tensión" y buscar "vías pacíficas" para la solución de la crisis.

Sarkisián, visto por parte de la sociedad armenia como una figura mediadora, no firmó además la destitución del jefe del Estado Mayor, Onik Gasparián, propuesta por el primer ministro.

Precisamente, el presidente es ahora el político con el que quiere negociar la oposición, quien rechazó sentarse con Pashinián pero sí estaba dispuesta a enviar una delegación a las oficinas del jefe de Estado.

A su vez, el Ministerio de Defensa del país afirmó que el Ejército está "fuera de la política" y todos los intentos de involucrarlo en los procesos políticos son inaceptables".

También intentaron calmar la situación Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea con llamamientos a salvaguardar el orden democrático y constitucional y a rebajar las tensiones.

Misha Vignanski