EFEVarsovia

El Gobierno polaco se opuso este lunes a la petición de más solidaridad con el problema migratorio que han lanzado España, Grecia, Italia y Malta, y rechazó cualquier potencial mecanismo de reparto automático de refugiados dentro de la UE.

El viceministro polaco de Exteriores, Marcin Przydacz, reiteró así la posición de su país en esta cuestión en una entrevista en la televisión "TVP Info" al ser preguntado por la carta que mandaron estos cuatro países del sur de la UE a las principales instituciones del bloque pidiendo ayuda.

Indicó que Polonia está en el "flanco oriental" de la UE y que "cumple con su obligación de proteger las fronteras" externas, que están "selladas", y argumentó que los países del sur deben hacer lo propio.

"Si otros países en Europa occidental tienen problemas (con la migración), deberían también cumplir con sus obligaciones" de controlar las fronteras, señaló.

Afirmó que ellos también acogen a personas de países sumidos en la inestabilidad política, como ciudadanos de las vecinas Ucrania y Bielorrusia.

Przydacz subrayó, como viene haciendo su país desde 2015, que Varsovia no aceptará ningún mecanismo obligatorio de reparto de refugiados "del sur" y alegó que ni los migrantes quieren ir a Polonia ni su país está preparado para acogerlos.

La reforma del sistema de acogida y asilo de la UE está bloqueado desde que hace cinco años la crisis de los refugiados evidenció sus debilidades por la negativa de países como Polonia y Hungría a un sistema de reparto por cuotas.

LA CARTA DEL SUR

España, Italia, Grecia y Malta enviaron recientemente una carta en la que exigían más solidaridad de todos los Estados miembros con los países más directamente afectados por la inmigración irregular.

El documento estaba dirigido a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel; y a la canciller alemana, Angela Merkel, por ejercer esta la presidencia de turno del Consejo Europeo.

"Debemos encontrar soluciones coordinadas para nuestros desafíos comunes", recalcaba el documento.

Los cuatro líderes defendieron en el escrito que la aplicación o no de procedimientos fronterizos, así como las categorías de personas a las que deben aplicarse, debe ser prerrogativa de los Estados miembros, ya que son a su juicio los que están en mejores condiciones de decidir cuáles son factibles dadas sus circunstancias específicas.

Además, afirmaron que la creación de grandes centros cerrados en las fronteras externas no es aceptable y que la gestión del asilo debe respetar plenamente los derechos humanos.