EFETeherán

El nuevo presidente de Irán, el ultraconservador Ebrahim Raisí, urgió este jueves a la eliminación de las sanciones estadounidenses contra su país mediante la diplomacia, lo que supone un balón de oxígeno para las negociaciones nucleares en curso.

El clérigo, que está sancionado por Estados Unidos, ofreció un discurso durante la ceremonia de toma de posesión ante el Parlamento como octavo presidente del país en el que se mostró conciliador en algunos momentos y duro, en otros.

"Las sanciones de EEUU contra el pueblo de Irán tienen que ser levantadas. Apoyamos cualquier plan diplomático que logre este objetivo", dijo Raisí ante representantes de más de 70 países y organismos internacionales.

Entre los presentes estaba el secretario general adjunto del Servicio Europeo de Acción Exterior, Enrique Mora, quien también es el coordinador de los contactos para que EEUU e Irán vuelvan a cumplir el acuerdo nuclear de 2015.

DIPLOMACIA SIN CEDER A LA PRESIÓN

Al tiempo que abogó por "una diplomacia inteligente para servir a los intereses de Irán", Raisí aseguró que la población iraní espera de su gobierno que "no ceda ante la presión": "La política de sanciones no disuadirá a la nación iraní de ejercer sus derechos legales", apostilló.

EEUU impuso sanciones en 2018 a Irán, incluido a su vital sector petrolero, tras retirarse de modo unilateral del acuerdo nuclear firmado en 2015 con la República Islámica y otras cinco potencias, pero esta presión no ha logrado cambiar la política iraní.

De hecho, en represalia, Irán dejó de cumplir la mayoría de sus compromisos del pacto, como los límites al enriquecimiento de uranio, aunque Raisí insistió hoy en que el programa atómico iraní es "pacífico".

La última ronda de negociaciones en Viena para lograr que tanto EEUU como Irán regresen al acuerdo nuclear finalizó el pasado 20 de junio y, desde entonces, los contactos han quedado en suspenso ante el traspaso de poder en Irán.

Para tratar este tema, Mora, el coordinador europeo de las conversaciones, se ha reunido en Teherán al margen de la ceremonia de investidura con el jefe de la diplomacia iraní, Mohamad Yavad Zarif, y con el principal negociador nuclear Abás Araqchí.

Para el analista iraní de relaciones internacionales Ardeshir Pashang, "la prioridad del Gobierno de Raisí es concluir con éxito la reactivación del JCPOA (siglas en inglés del pacto nuclear) porque la mayoría de los problemas internos y externos de Irán están vinculados a esta cuestión".

"Aunque la retórica contra EEUU o las criticas al JCPOA vayan a aumentar, en la práctica, el gobierno deberá resolver este asunto y dará pasos en esa dirección", comentó a Efe el experto del Centro de Estudios Estratégicos de Oriente Medio de Teherán y director de Faratab Media Group.

Los conservadores de Irán, que han copado en el último año los órganos de poder con su victoria en las legislativas de 2020 y de Raisí en las presidenciales de junio, apuestan por una línea dura frente a EEUU y Occidente en general, lo que preocupa de cara a las negociaciones nucleares.

De hecho, la presencia europea en la ceremonia de investidura fue mínima, mientras que sí acudieron representantes de países y grupos aliados de Irán como Rusia, Siria, el movimiento palestino Hamás y el libanés Hizbulá.

DEFENSA DE LA INFLUENCIA REGIONAL DE IRÁN

Irán respalda tanto al régimen sirio de Bachar al Asad como a Hamás y Hizbulá, todos integrados en el llamado Eje de Resistencia, una influencia que temen Occidente y países de la región enemigos de Teherán como Israel y Arabia Saudí.

En su discurso, Raisí, que ganó las elecciones del pasado junio con casi el 62 % de los votos ante la falta de contrincantes de peso y la alta abstención, aseveró que el poder regional de Irán "crea seguridad".

"Las capacidades regionales de Irán apoyan la paz y la estabilidad en los países y se utilizan únicamente para contrarrestar la amenaza de los poderes hegemónicos y despiadados", subrayó en alusión a EEUU e Israel.

"Extiendo la mano a los países regionales", dijo Raisí en su alocución, en la que reiteró que para su administración será "una prioridad" reforzar los lazos con los Estados vecinos.

Por ello, abogó por resolver las crisis de Oriente Medio mediante un "diálogo regional real" y sin injerencias extranjeras que, a su juicio, "no resuelven ningún problema".

En los últimos días se han registrado una serie de incidentes de seguridad que han afectado a varios barcos en el golfo de Omán y en algunos casos se ha responsabilizado a Irán, que ha rechazado su implicación.

Uno de ellos, perpetrado con un dron contra un buque cisterna operado por una empresa israelí el pasado 29 de julio, ha elevado especialmente la tensión al acusar EEUU, Reino Unido e Israel a Irán del mismo y amenazar con "una respuesta colectiva".

Esta crisis, junto a la cuestión nuclear, será uno de los primero retos de Raisí, quien también afronta numerosos desafíos internos ya que en el último mes ha habido protestas populares en el país por los cortes de luz y agua.

El analista Pashang resumió que los retos de Raisí en el campo de la política regional serán "restablecer los lazos con Arabia Saudí y controlar a Israel", mientras que a nivel interno deberá atajar la insatisfacción popular mediante una mejora de la economía, hundida en gran parte a causa de las sanciones estadounidenses.

Marina Villén