EFEBamako

La Coordinadora de movimientos del Azawad (CMA), que representa a los rebeldes tuareg, firmó hoy en Bamako el Acuerdo de Paz y Reconciliación nacional que permitirá alcanzar la paz en el norte de Mali, luchar contra el yihadismo y el narcotráfico, así como el regreso de más de 50.0000 refugiados.

Entre los presentes en la ceremonia se encontraba Sidi Brahim Uld Sidati, dirigente del Movimiento Árabe de Azawad (MAA), quien tras firmar el acuerdo estrechó la mano al presidente de Mali, Ibrahim Boubacar Keita.

También participaron en la ceremonia el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación maliense, Adulaye Diop, y el vicepresidente del Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MNLA), Mamadu Djeri Maigua, quien en nombre de la CMA subrayó que "la paz no se alcanzará a través de una firma".

Por su parte, Harouna Toureh, jefe de las milicias pro Bamako, agrupadas en la llamada Plataforma, reiteró su compromiso para avanzar hacia la paz, y mientras pidió "actuar con responsabilidad" hizo un llamamiento a todas las partes para dejar las armas.

En ningún momento de la ceremonia se mencionó la idea del independentismo o federalismo, principales reivindicaciones de los tuareg para la región de Azawad (que agrupa las provincias septentrionales de Gao, Kidal y Tombuctú).

El Acuerdo de paz y reconciliación nacional fue firmado el 15 de mayo en Bamako por el Gobierno y los tuareg pro gubernamentales, pero la CMA no estampó entonces su firma por considerar que sus exigencias (en términos de autogobierno, desmovilización de tropas y garantías para sus combatientes, principalmente) no estaban satisfechas.

Se produjo desde entonces un intenso trabajo de persuasión realizado principalmente por la llamada "mediación internacional", encabezada por Argelia, país donde el pasado 5 de junio la CMA y el Gobierno de Bamako firmaron dos documentos considerados el "paso" previo a la firma de hoy.

El primero de los documentos ataba los últimos flecos políticos "sobre la aplicación del acuerdo de paz y de reconciliación en Mali", mientras que el segundo se centraba en "aspectos relacionados con la seguridad en las ciudades septentrionales de Mali".

Ayer, todo indicaba que el acuerdo sería finalmente firmado cuando el jefe de la Misión de la ONU en Mali, Mongi Hamdi, felicitó a la Plataforma por anunciar su retirada de Ménaka, localidad que las milicias pro Bamako ocupaban desde finales de abril, y cuyo abandono era uno de los puntos pactados entre el gobierno y la CMA para que ésta última se sumase al acuerdo de paz.

Otros de los puntos que claves para alcanzar el acuerdo ha sido poner fin a la orden de arresto internacional contra 15 miembros de la CMA, la integración de combatientes de la CMA en el Ejército, el compromiso de impulsar el desarrollo, integración e inversión en el norte del país, y en Kidal en particular, y dotar de mayor poder de decisión a los dirigentes de esta región.

La firma de hoy, sin embargo, no garantiza por sí sola la paz en Mali, pues sigue abierto el conflicto del yihadismo, que en esta zona también está reconfigurando sus alianzas en esta particular lucha entre Al Qaeda y el llamado Estado Islámico.

Pero la situación política en Mali comenzó a ser inestable cuando en 2012 el MNLA, junto a grupos yihadistas, se hicieron con el control del norte de país durante cerca de diez meses, hasta que fueron teóricamente expulsados gracias a una intervención internacional encabezada por Francia en enero de 2013.

Desde entonces, el Gobierno de Mali y los rebeldes mantuvieron abierto un proceso de diálogo que tras varias rondas de negociaciones en Argelia ha concluido con el acuerdo de paz rubricado esta tarde.

Idrissa Diakité