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La coalición de Gobierno de Italia se tambalea por culpa de uno de sus miembros, el líder de Italia Viva (IV) el ex primer ministro Matteo Renzi, que amenaza a sus socios con retirar su apoyo si desoyen sus exigencias sobre el Plan de Recuperación de la pandemia.

El Consejo de Ministros se reúne hoy a las 21.30 locales (20.30 GMT) para revisar el borrador del Plan de Recuperación, un documento de 170 páginas que estipula el reparto de fondos europeos para reactivar la economía italiana, muy golpeada por el coronavirus.

Será una cita importante ya que Renzi, líder de dicho partido minoritario pero crucial, amenaza con retirar su apoyo al Gobierno del primer ministro Giuseppe Conte en caso de que no tenga en cuenta sus ideas en la distribución de esas inversiones.

Un argumento constante este desde hace semanas que ha tensado la relación de Renzi con el resto de la coalición, compuesta además por el antisistema Movimiento 5 Estrellas (M5S) y su antigua formación, el Partido Demócrata (PD, centroizquierda), y que pone contra las cuerdas al propio Conte.

Todo esto mientras Italia asiste a un aumento de los contagios de coronavirus, con unos 500 muertos diarios, y al tiempo que en sus hospitales se trata de avanzar en la ansiada campaña de vacunación.

RENZI MANTIENE SU ULTIMÁTUM

La intención de Renzi es que el Gobierno destine a innovación o sanidad más fondos de los que se recibirán de Europa, un total de 209.000 millones, y que no se dude en recurrir a otros 37.000 millones de euros del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE).

"Sería irresponsable malgastar cientos de miles de millones de euros de nuestros hijos generando deuda mala y no invirtiendo en la Sanidad, la Educación o la Innovación", reprochó en un comunicado.

Pero muchos sospechan que lo que Renzi anhela es más peso en el seno de la coalición, así como visibilidad e influencia.

Esto pese a que capitanea un partido fundado en 2019 al que los sondeos dan apenas un 3 % de votos y que cuenta con treinta diputados y dieciocho senadores escindidos esencialmente del PD, a pesar de que todavía no ha concurrido en unas elecciones generales.

Pero ejerce gran influencia por su posición de bisagra clave en la aritmética de la actual mayoría parlamentaria.

No obstante el exprimer ministro, hasta hace un lustro joven promesa de la política italiana y europea, lo ha negado: no quiere más carteras, sino mejorar el Plan de Recuperación.

"A diferencia de lo que cuentan las televisiones y los cantores del pensamiento único, no tenemos ninguna exigencia de poltronas ni es un acto irresponsable. Lo que hacemos es política, estudiar los documentos, hacer propuestas y dar ideas", atajó.

El presidente de Italia Viva, Ettore Rosato, ha rebajado la tensión esta tarde al reconocer que el último borrador del Plan de Recuperación, el que deberá ser aprobado y enviado a Bruselas, está "por encima del nivel de la decencia".

El caso es que Conte vive con la constante amenaza de que Renzi retire del gabinete a las dos ministras de su partido: Teresa Bellanova, de Agricultura, y Elena Bonetti, de Familia e Igualdad. Y ambas han asegurado que están dispuestas a dimitir.

ESCENARIOS DE UNA EVENTUAL (Y ENÉSIMA) CRISIS POLÍTICA ITALIANA

En caso de que el borrador del Plan de Recuperación no convenza a las dos ministras "renzianas", estas podrían presentar su dimisión, lo que abriría una "crisis de Gobierno".

El primer Conte tendría ante sí varias vías a recorrer. Una es la de no dimitir, seguir en el cargo modificando sus ministros, repartiendo las fuerzas en el seno de la coalición, y acudir después al Parlamento para someterse a una votación de confianza.

Pero otra alternativa sería la de la dimisión. Conte se reuniría con el jefe del Estado, Sergio Mattarella, que podría encargarle la formación de otro Ejecutivo o directamente asignar esa labor a un nuevo aspirante a primer ministro, opción que Renzi no desdeña.

Como "extrema ratio" está la de conformar un gobierno técnico con los principales partidos guiado por una figura "externa", entre los que se menciona al expresidente del Banco Central Europeo Mario Draghi o la expresidenta del Tribunal Constitucional Marta Cartabia.

O, directamente, la convocatoria de elecciones. Aunque nadie apuesta por esta opción en estos momentos de crisis: "¿Os parecería normal ir a votar con otros 40.000 muertos en el mes de febrero? A mi no", retó el científico asesor del Gobierno, Walter Ricciardi.

UNA COALICIÓN AGRIETADA

El resto de la coalición no ha escatimado en reproches a Renzi, cuyo órdago califica de irresponsable, y la desconfianza hacia este aliado incómodo parece reinar en el actual Consejo de Ministros.

El propio Conte ha rechazado el ultimátum y ha advertido que si Renzi retira su apoyo al Ejecutivo no contará con él en la creación de uno nuevo, quedará fuera, según recogen los medios locales.

El subsecretario de la presidencia, Riccardo Fraccaro, avisó que su partido, el Cinco Estrellas, no pactará con Renzi en caso de que abra una crisis de Gobierno "de forma absolutamente injustificada".

Desde otro partido de la coalición, el izquierdista Libres e Iguales, se ha advertido que en el Parlamento actual "no hay una alternativa a Conte" y llamaron a no bloquear su acción.

En los últimos días se había mencionado la posibilidad de que Forza Italia, el partido de Silvio Berlusconi, considerada derecha tradicional y moderada frente a la ultra de Matteo Salvini (Liga) o Giorgia Meloni (Fratelli d'Italia), pudiera contribuir a mantener el Gobierno de Conte.

Una opción hoy descartada por su vicepresidente, Antonio Tajani: "Nosotros no participamos en gobiernos de la izquierda", zanjó.

Gonzalo Sánchez