EFEBucarest

Rumanía ha entrado este jueves en una nueva era política al caer el Gobierno socialdemócrata de la primera ministra, Viorica Dancila, en una moción de censura presentada por la oposición para derrocar a un Ejecutivo que considera el "más nocivo" desde la caída del comunismo en 1989.

Presentada por el Partido Nacional Liberal (PNL), que acusó al gabinete de socavar las instituciones y la economía con prácticas nepotistas y corruptas, la moción recibió el respaldo de 238 diputados y senadores, entre ellos algunos disidentes del gobernante Partido Social Demócrata (PSD).

Para prosperar, el texto necesitaba el apoyo de al menos 233 parlamentarios de las dos cámaras reunidas, que suman 465 escaños.

Solo cuatro legisladores votaron en contra, mientras que el grueso de los parlamentarios del PSD se abstuvieron de votar siguiendo las instrucciones del partido.

El presidente del país, el conservador Klaus Iohannis, se mostró satisfecho por el resultado de la votación en un discurso televisado a la nación desde el Palacio presidencial de Cotroceni, en Bucarest.

"La caída del Gobierno del PSD es el resultado natural de la reacción de toda la sociedad rumana a los abusos y la incompetencia de este Gobierno", dijo Iohannis, que mantiene un enfrentamiento abierto con el Gobierno socialdemócrata desde que éste llegara al poder en enero de 2017.

El Ejecutivo del PSD ha sido acusado por la oposición, la sociedad civil y la Comisión Europea de atacar la independencia judicial y revertir los avances en la lucha contra la corrupción.

Por la misma razón, en los últimos dos años se han sucedido manifestaciones de cientos de miles de ciudadanos en las calles de Bucarest y otras ciudades para protestar contra la corrupción e incompetencia de la administración.

También se le ha reprochado el haber disparado la deuda pública para subir sueldos públicos y pensiones desoyendo las recomendaciones de las instituciones financieras internacionales.

En su alocución, Iohannis ha convocado a los partidos políticos a mantener a partir de mañana consultas sobre la nominación de un nuevo primer ministro.

Tras la destitución del Gobierno de Dancila, Iohannis debe proponer a un candidato que ha de recibir el apoyo de la mayoría del Parlamento antes de tomar posesión del cargo.

Si el Parlamento rechaza a los dos candidatos que puede proponer Iohannis, Rumanía irá a elecciones legislativas anticipadas, que podrían celebrarse a principios del año que viene.

Para Iohannis, la caída del Ejecutivo socialdemócrata forma parte de una reacción de la sociedad rumana contra este partido que, fundado por antiguos "apparatchiks" comunistas, cree que está destinado a desaparecer.

En términos muy distintos se ha expresado la primera ministra saliente, que ha asegurado no arrepentirse "de nada" y defendido su gestión al asegurar que el Gobierno ha adoptado "medidas buenas para el pueblo".

Dancila afirmó que no dimitirá como líder del PSD y confirmó que el próximo mes será la candidata del partido para medirse con Iohannis en las elecciones presidenciales del 10 de noviembre.

La política socialdemócrata se mostró convencida de que entrará en la segunda vuelta de esos comicios y desafió a los distintos partidos de oposición a que encuentren una "fórmula" que les permita gobernar y llevar adelante un programa político.

Durante el debate previo a la votación de la moción en el Parlamento, Dancila había tildado a la oposición de "aficionada e irresponsable", además de acusarla de sumir al país en la "inestabilidad" al intentar tumbar al Gobierno sin tener un equipo y programa alternativo.

Los partidos opositores no han llegado hasta ahora a ningún acuerdo para formar Gobierno.

Uno de los líderes de la Unión Salvad Rumanía (USR), Dan Barna, ha propuesto abiertamente rechazar a los dos candidatos que presente Iohannis para forzar elecciones anticipadas.

La caída del gabinete rumano podría tener consecuencias en la conformación de la nueva Comisión Europea en Bruselas, que está pendiente de la nueva propuesta de Bucarest después de que su primera candidata a comisaria, Rovana Plumb, fuera rechazada por una comisión de la Eurocámara que halló un conflicto de intereses.

Para sustituir a Plumb, Rumanía propuso al exministro Dan Nica, una candidatura pendiente de la aprobación de la presidenta electa de la Comisión, Ursula von der Leyen, pero que podría quedar sin efecto al desaparecer el Gobierno que la apoyaba.

Marcel Gascón