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El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia expresó hoy su protesta al embajador austríaco, Johannes Eigner, por las acusaciones de Viena de que un militar austríaco supuestamente espió para Moscú durante dos décadas.

"Los pasos dados por Viena, que se cimentan en sospechas que no van acompañadas de prueba alguna, ya han causado un deterioro de unas relaciones que en los últimos tiempos se caracterizaban por una dinámica positiva", señala el comunicado de Exteriores.

Rusia expresa su "incomprensión" por el hecho de que el Gobierno del país alpino declinara tratar las sospechas de espionaje directamente con Moscú "a través de los canales de diálogo existentes".

En cambio, agregó, Viena optó "lamentablemente" por un método "habitual para muchos países occidentales", que consiste en "desinformar" en los medios de comunicación y, seguidamente, exigir "explicaciones" a Moscú.

"Tal postura la consideramos inadmisible", indica.

El embajador austríaco fue convocado hoy después de que el canciller austríaco, Sebastian Kurz, anunciara la sospecha de que un coronel retirado del Ejército austríaco "trabajó con un servicio de inteligencia ruso".

"Eso significa que estamos ante un caso de espionaje", dijo Kurz, tras lo que Viena convocó al encargado de negocios ruso para pedirle explicaciones sobre el caso.

Kurz adelantó que la ministra de Exteriores, Karin Kneissl, ha cancelado un viaje oficial a Rusia previsto para los días 2 y 3 de diciembre.

"Acabo de enterarme de eso. Es una sorpresa muy desagradable", dijo el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, en rueda de prensa tras reunirse con su homólogo de las Comoras, Mohamed al Amin Seif, en Moscú.

Lavrov lamentó que Austria y otros países europeos, "opten últimamente por acusarnos públicamente" mediante la "diplomacia de la megafonía" y por "exigir explicaciones sobre asuntos que no son de nuestro conocimiento".

Putin, que realizó en junio una visita de trabajo a Austria, asistió a mediados de agosto pasado cerca de la ciudad austríaca de Graz a la boda de Kneissl, invitación que desató no pocas críticas dentro y fuera de Austria.

Austria es junto a Hungría, Italia y, en menor medida, Grecia, uno de los países con los que el Kremlin mantiene una cooperación más estrecha y, de hecho, Kurz viajó hace un mes a Moscú para "reducir tensiones" entre el Kremlin y Occidente.

A diferencia de la mayoría de los países de la Unión Europea (UE), Austria no expulsó a diplomáticos rusos tras el envenenamiento en Reino Unido del antiguo espía ruso Serguéi Skripal y su hija Yulia.

El partido ultranacionalista FPÖ, socio minoritario en el Gobierno con el Partido Popular de Kurz, mantiene un acuerdo de colaboración con Rusia Unida, el partido del Kremlin, y ha defendido el fin de las sanciones europeas contra Rusia.