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Rusia habrá acumulado en aproximadamente una semana en torno a 120.000 soldados en la frontera con Ucrania, advirtió hoy el ministro ucraniano de Exteriores, Dmitro Kuleba, en una entrevista telemática con medios internacionales.

"Desde hace semanas soldados rusos continúan llegando a las proximidades de nuestras fronteras en el noreste, el este y el sur. En aproximadamente una semana, se espera que alcancen una fuerza combinada de más de 120.000 soldados", señaló el jefe de la diplomacia ucraniana.

"Esto no significa que dejen de aumentar sus fuerzas", sostuvo Kuleba, quien sostuvo que "lo más preocupante" es que no solo se trata de la presencia de soldados.

También hay paracaidistas en Crimea, península anexionada en 2014 por Rusia, sistemas de guerra electrónica capaces de interferir las comunicaciones en todo el territorio de Ucrania, misiles balísticos -Iskander- y otros signos claros de capacidades potencialmente ofensivas, indicó el ministro.

Kuleba también puso de ejemplo de la escalada de tensiones por parte de Rusia los ejercicios navales rusos cerca de Crimea, que "obstaculizan las rutas comerciales" y el cierre por parte de Moscú del estrecho de Kerch, que conecta el mar de Azov con el mar Negro "para buques militares y estatales".

En opinión de Kiev, nadie puede predecir las acciones de Rusia, ya que ahora "el aumento de su presencia militar en la frontera es incluso más importante que en 2014", cuando nadie podía prever que se atrevería a anexionar el territorio de un país vecino soberano Estado soberano vecino, es decir la península de Crimea.

"Ello quiere decir que no podemos descartar ningún escenario", recalcó Kuleba. Lo que es seguro, sostuvo, es que Rusia estará preparada en pocas semanas para aumentar la escalada.

"No intentamos decir que conocemos la fecha y la hora" de cuándo Rusia podría cruzar la frontera o causar otra escalada sobre el terreno, dijo, pero "ciertamente vemos los preparativos militares".

En su opinión, con su movimiento, Moscú pretende aumentar la presión sobre Ucrania para resolver la guerra en el Donbás con ultimátum y no compromisos; mostrar a Occidente que hará lo que le plazca; e impulsar la popularidad de Putin y del partido gobernante, Rusia Unida, antes de las elecciones parlamentarias en otoño.

Además, sostuvo, el Kremlin quiere atajar así "el descontento" de los rusos con los niveles de corrupción y la caída de la calidad de vida.

"Moscú tiene que escuchar desde todas las direcciones que Ucrania no estará sola", recalcó el ministro de Exteriores sobre lo que demanda a la comunidad internacional.

Kiev aboga por el "aislamiento internacional y sanciones dolorosas" contra Rusia y por ello el jefe de la diplomacia ucraniana abogó el lunes ante sus homólogos de la Unión Europea (UE) por que éstos "empiecen a evaluar sanciones sectoriales" contra la Federación Rusa.

Kuleba admitió sin embargo que no observó un "apetito consensual" de parte de la UE para imponer sanciones sectoriales.

Asimismo, Ucrania pide a sus socios profundizar la cooperación en materia de seguridad y defensa para que pueda defenderse en caso de que surgiese el "peor escenario".

Kuleba reiteró que Kiev no busca la guerra con Ucrania y aboga por vías diplomáticas y políticas para resolver el conflicto con Rusia, al igual que aseguró que Ucrania "estará lista para defenderse si Rusia decidiera aumentar la escalada".

En su opinión, un primer paso hacia la desescalada sería que Rusia volviera a comprometerse con el alto el fuego en vigor en el Donbás, donde se enfrentan desde 2014 el Ejército y los separatistas apoyados por Moscú y donde se registra un aumento de violaciones diarias desde hace semanas.