EFEIsaac J. Martín y Samar Ezzat El Cairo

Seis meses después de la caída del autoproclamanado califato del grupo terrorista Estado Islámico (EI), su líder Abu Bakr al Bagdadi lanzó este lunes un mensaje desesperado a sus acólitos a que se unan y continúen la batalla global en una contienda que no considera terminada.

Tras el inusual vídeo difundido el 29 de abril tras la derrota en el pueblo de Al Baguz, el que fue su último feudo en Siria y tomado por los kurdos el pasado 23 de marzo, la supuesta voz del escurridizo líder y hombre más buscado del mundo se ha escuchado hoy de nuevo.

La productora Al Furqan, habitual difusora de los mensajes del EI, ha emitido hoy a través de Telegram 30 minutos y 15 segundos de una grabación, cuya autenticidad no ha sido verificada, en la que se escucha a un Al Bagdadi al que no se le quiebra la voz ni un momento dando un discurso con mucha carga religiosa.

Dado por muerto, Al Bagdadi ha resurgido en varias ocasiones de las cenizas para animar y arengar a sus seguidores.

Una de estas "pruebas" de vida fue en abril, cuando luciendo una descuidada barba en parte teñida de color naranja por la henna natural, una tradición de los suníes en muchos países de la región, conversó distendidamente con otros miembros sobre las pérdidas ocasionadas por las ofensivas contra su grupo.

En esta ocasión, dada la baja moral de aquellos que se enrolaron en las filas de una organización que, como recuerda, ha cumplido cinco años, Al Bagdadi se mostró compasivo y deseó que "los que se perdieron vuelvan al camino correcto".

En una sorprendente suerte de amnistía, instó a sus secuaces a que "acepten el arrepentimiento de quien quiera arrepentirse y que no le dejen hasta que aprenda su religión".

En este mensaje, titulado "Actuad", el líder extremista, del que se dice que se mueve entre el desierto sirio y las montañas de Irak, llamó a la unión de la organización a nivel global.

"Desde la tierra del combate en el Khorasan (Afganistán y Pakistán) hasta (...) la casa del califato en Irak y Levante, hasta el Yemen de la fe y la sabiduría, hasta la tierra de los guerreros en el oeste y centro de África, hasta la gente de buena voluntad en el este de Asia y norte de África, el orgullo de Túnez y Libia, entre otras provincias del Estado Islámico", enumera el líder extremista, nacido en Samarra (Irak) en 1971.

El Estado Islámico, que se autoproclamó en junio de 2014 en Irak, perdió su territorio conquistado en Siria el 23 de marzo en una operación militar liderada por una alianza encabezada por kurdos y respaldada por Estados Unidos.

Pero los adalides radicales siguen zigzagueando por el país y las células durmientes continúan activas, al igual que en Irak, que anunció el fin del EI en diciembre de 2017.

Otro de los puntos que recalca al final de la grabación es la "salvación" de los "cautivos" de la organización que están en centros de detención o en campamentos.

Pese a que no hace referencia a ninguno, en el noreste de Siria se concentran detenidos los yihadistas en estas instalaciones.

En especial, Al Bagdadi hace un llamamiento para "rescatar" a las mujeres.

"Las cárceles, las cárceles, soldados del Califato. Vuestros hermanos y hermanas, esforzaros por salvarlos y destrozad las murallas que les encadenan. No tardéis en rescatarlos", salmodió.

"¿Cómo puede un musulmán vivir en paz mientras las mujeres musulmanas están en los campamentos de la diáspora y las prisiones de la humillación bajo la opresión de los cruzados?", se preguntó.

Miles de mujeres que se unieron al grupo extremista se encuentran hacinadas junto a sus hijos en campamentos, como el de Al Hol, en la frontera entre Siria e Irak, donde hasta 10.000 personas de nacionalidades diferentes a la iraquí y siria se encuentran en un limbo legal a la espera de ser repatriadas o juzgadas.

Entretanto, muchas de las mujeres que fueron detenidas en la ofensiva continúan difundiendo la ideología yihadista en ese espacio confinado, convirtiéndolo así en un nido propicio, como ha advertido EEUU, para seguir reclutando combatientes para las filas de los radicales.

Estas mujeres, al igual que el resto de seguidores, deben tener "paciencia ante la dificultad de la situación", afirma Al Bagdadi.

Como aliento para sus adláteres, confiesa, apoyándose en pasajes del libro sagrado del Corán, que el grupo estuvo a punto "de caer al abismo", aunque luego "fue salvado".