EFEJerusalén

Las protestas contra el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, siguieron hoy en varios lugares del país, como es habitual cada sábado, pero su asistencia fue reducida y va disminuyendo desde hace semanas.

Como viene sucediendo desde hace cinco meses, miles de personas se juntaron en calles, rotondas, intersecciones y puentes de Israel para exigir la dimisión del jefe de Gobierno por su procesamiento por corrupción y su gestión de la pandemia.

Tras un día lluvioso y de clima otoñal, la participación en las convocatorias de hoy fue más limitada: ante la residencia oficial del primer ministro en Jerusalén, epicentro habitual de las protestas, se congregaron solo entre 2.000 y 3.000 personas.

Es una cifra muy baja, si se tiene en cuenta que hace pocos meses llegaban a juntarse más de 20.000 manifestantes en la zona.

La protesta ante su residencia privada, en la localidad de Cesarea, en el norte del país, no superó los tres millares de personas, aunque hoy se había previsto que fuera el punto central de reunión, y en el centro de Tel Aviv se juntaron cientos de personas.

Sin embargo, aunque las movilizaciones pierden fuelle desde inicio de este mes, ciudadanos y organizaciones no vinculadas a los partidos políticos no han cesado de protestar en la calle contra Netanyahu.

El mandatario tiene un proceso judicial abierto por cargos de corrupción en tres casos distintos, y su popularidad ha disminuido por la gestión gubernamental del coronavirus, que ha asestado un duro golpe a la economía israelí.