EFEJohannesburgo

Con actos multitudinarios en Johannesburgo y con especial énfasis en la corrupción y el desempleo, los principales partidos sudafricanos concluyeron este domingo la campaña electoral para los comicios del 8 de mayo, en los que el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, parte como favorito.

"Admitimos que hemos cometido errores. Nos ponemos frente a nuestra gente y decimos 'sí, nos hemos equivocado', pero solo aquellos que no hacen nada no cometen errores", dijo Ramaphosa en un mitin, ante unos 70.000 simpatizantes concentrados en el estadio Ellis Park de Johannesburgo.

El presidente clausuró su campaña con una suerte de "mea culpa" en nombre del Congreso Nacional Africano (CNA) y reconoció que la corrupción, el clientelismo y la poca eficacia en atajar problemas como el desempleo (27 %) o el débil crecimiento económico han erosionado la confianza del pueblo sudafricano en el movimiento de liberación bajo el que militó Nelson Mandela.

Especialmente graves fueron los escándalos de corrupción que salpicaron a su predecesor, Jacob Zuma (2009-2018), quien condujo a mínimos históricos la imagen del partido antes de verse forzado a dimitir hace un año y medio.

"La era de la inmunidad se acabó, camaradas, entramos en la era de la responsabilidad", prometió el presidente, pese a que en la cabecera del mismo escenario se sentaban otros dirigentes actualmente acusados de corrupción, como el secretario general del partido, Ace Magashule.

Pese a todo, Ramaphosa pidió reconocer los "extraordinarios" progresos del país en el cuarto de siglo que el CNA lleva en el gobierno -desde las primeras elecciones democráticas tras el fin de la segregación racial del "apartheid", celebradas en 1994 con victoria de Mandela- y pidió votar mirando al futuro.

"No permitiremos que otra generación de sudafricanos viva en la pobreza, (ni) que las puertas de las universidades permanezcan cerradas a los hijos de los pobres y los trabajadores", resaltó.

También se comprometió a construir 1 millón de casas y a atraer unos 1,4 billones de rands (unos 100.000 millones de dólares) en inversiones en los próximos cinco años.

"Le decimos al pueblo de Sudáfrica, os hemos oído", aseguró Ramaphosa.

Casi en paralelo al acto del CNA, este domingo celebraba también su gran cierre de campaña el tercer partido más importante de Sudáfrica, los Luchadores por la Libertad Económica (EFF, en sus siglas en inglés), que aspiran a quitar votos a Ramaphosa con un discurso populista de extrema izquierda que incluye propuestas como la nacionalización del suelo.

"EFF lucha por la igualdad. No luchamos contra los blancos, luchamos contra el privilegio blanco, contra la arrogancia blanca. No luchamos para que la gente negra oprima a la gente blanca, luchamos por la igualdad", manifestó el siempre provocador Julius Malema, ante miles de seguidores reunidos en el estadio Orlando de Soweto, el distrito de antiguos guetos negros de Johannesburgo.

Por su parte, el principal partido de la oposición, la Alianza Democrática (AD, de centro y tradicionalmente asociada al voto blanco), eligió el sábado para celebrar su gran acto de fin de campaña bajo la promesa de construir una Sudáfrica "para todos".

"Cyril Ramaphosa no es un salvador. Él es parte del mismo CNA que ha causado tanta desesperación y sufrimiento en los últimos veinticinco años. Y ahora quieren otros cinco años para saquear", alertó el líder de la AD, Mmusi Maimane, en el estadio de Dobsonville, también en Soweto.

"Tenemos ante nosotros una elección simple: podemos elegir cinco años más de corrupción y promesas vacías o podemos elegir el cambio", agregó este político liberal.

Aunque este lunes aún habrá actos de campaña, estos eventos multitudinarios se consideran el broche final de la misma antes de acudir a las urnas el próximo miércoles.

Según todas las encuestas, el CNA revalidará su mayoría, pero queda la incógnita de si Ramaphosa se acercará a los niveles históricos de popularidad que su partido siempre ha cosechado en todas las elecciones en democracia: nunca menos del 60 % de los votos.

Como precedente, en la última votación celebrada hasta la fecha, las municipales de 2016, el CNA pagó su mala imagen y los escándalos de Zuma con una caída hasta el 53,91 %.

Respecto a la oposición, los sondeos dan a la AD números similares a los de otros comicios (alrededor del 20 %), mientras que EFF aumentaría su espacio político, pero se mantendría como tercera fuerza.

Los casi 27 millones de electores sudafricanos votarán también el 8 de mayo para renovar el poder en las provincias.

Se anticipan duras batallas en dos territorios destacados en términos económicos y demográficos: Cabo Occidental, que alberga Ciudad del Cabo y es bastión tradicional de la AD, y Gauteng, donde están Johannesburgo y Pretoria y que hasta ahora siempre ha permanecido bajo control del CNA.

Nerea González