EFEJartum

Ante una sala llena de dignatarios extranjeros y entre fuertes medidas de seguridad, la oposición civil sudanesa y la junta militar en el poder ratificaron hoy la Carta Magna que servirá de hoja de ruta para los próximos tres años y tres meses de transición.

Es el pistoletazo de salida para tres días de importantes eventos que seguirán mañana con la disolución de la junta y la formación del Consejo Soberano, que sentarán las bases para un periodo de transición después de que el Ejército derrocase el pasado abril al presidente Omar al Bashir con un golpe de Estado.

Desde el domingo y hasta la celebración de unas elecciones con garantías democráticas, los militares y la plataforma opositora Fuerzas de la Libertad y el Cambio se repartirán el poder amparados por la Constitución, rubricada de forma preliminar el pasado 4 de agosto.

Como ya ocurrió entonces, los firmantes fueron hoy el vicepresidente del Consejo Militar Transitorio, el general Mohamed Hamdan Dagalo, alias "Hemedti", considerado el hombre fuerte de los militares, y el representante de las Fuerzas de la Libertad y el Cambio, Ahmad Rabea.

Hace dos semanas, todo se limitó a una frugal firma ante los mediadores de la Unión Africana (UA) y Etiopía y la gran ceremonia se reservó para este mediodía, ante mandatarios como los presidentes de Chad, Idriss Déby; de Sudán del Sur, Salva Kiir, o de la República Centroafricana, Faustin-Archange Touadéra.

En un discurso previo a las formalidades, el presidente de la comisión de la UA, Musa Fekki, advirtió de que la estabilidad del país dependerá ahora de la participación y recibimiento de todos los sectores de la población sudanesa.

La alegría de la sala, que rompió en aplausos y vítores ante el histórico paso, se extendió poco después a las calles de la capital, donde las Fuerzas de la Libertad y el Cambio convocaron marchas para celebrar por todo lo alto su pacto con los militares.

Centenares de personas, en su mayoría jóvenes y estudiantes, se echaron a las avenidas que rodean la sala donde se produjo la rúbrica con banderas sudanesas y coreando lemas como "¡Sudán es nuestro país y civil es nuestro Gobierno!" o "¡No olvidaremos a los mártires!".

Algunos portaban pancartas con fotografías de las decenas de fallecidos en el desalojo violento de la acampada de protesta frente a la sede del Ejército en Jartum el pasado 3 de junio, y en posteriores manifestaciones opositoras.

En la Plaza Al Horiya, miles de personas se congregaron para festejar, al igual que muchos conductores lo hicieron a golpe de bocina por la capital.

No obstante, el documento constitucional también provocó protestas en el campamento de desplazados de Zamzam, en Darfur, donde cientos de personas consideraron que el acuerdo no representa "las verdaderas causas" de su comunidad, según indicaron a Efe testigos por vía telefónica.

A lo largo de la tarde, fueron llegando a cuentagotas las reacciones de los grupos firmantes.

El primero en hacerlo fue el jefe de la junta militar, Abdelfatha al Burha, quien prometió en un discurso preservar los logros de la revolución y elogió a la población por haber luchado por sus objetivos de forma pacífica.

"Las Fuerzas Armadas demostraron que son socios y un puente hacia el cambio sin perder su profesionalidad", afirmó.

Pocas horas después, el representante de la oposición Mohamed Nayi al Asam apareció en público para asegurar que trabajarán por una paz "global, justa y permanente" en Sudán, sin olvidarse de insistir en la necesidad de una investigación "transparente" sobre el desalojo del 3 de junio.

La nueva Constitución establece que durante el periodo transitorio de 39 meses, hasta que se celebren elecciones, el país será dirigido por el Consejo Soberano, formado por cinco civiles, cinco militares y un miembro de consenso.

El poder ejecutivo recaerá en un Consejo de Ministros; el Consejo Legislativo tendrá un máximo de 300 parlamentarios y un mínimo de un 40 % de representación femenina, y el Consejo Supremo de Justicia sustituirá a la Comisión Nacional del Servicio Judicial del anterior régimen.

Sudán será, en definitiva, una república independiente soberana y una democracia parlamentaria no centralizada, de acuerdo con la nueva Carta Magna.

Con 40 millones de habitantes, el país comenzó un proceso de transición el 11 de abril con el derrocamiento por el Ejército del presidente Omar al Bashir tras meses de protestas en las calles por la mala situación económica, la inflación y la escasez de productos básicos.

Al Nur al Zaki