EFETúnez

El gobierno tunecino decidió hoy prolongar dos semanas más la cuarentena nacional en su lucha contra el coronavirus y ordenó la puesta en libertad de 1.420 prisionerps para reducir la superpoblación carcelaria y evitar contagios.

En un discurso al inicio del Consejo de Seguridad Nacional, el presidente de la República, Kaïes Said admitió, además, el Estado ha cometido errores en la gestión de la crisis sanitaria y aseguró comprender a aquellos que protestan y no respetan la cuarentena "para buscar de qué vivir", por lo que instó a acelerar las ayudas sociales.

"Hemos cometido errores desde el principio de la crisis, principalmente con las personas que han sido puestas en cuarentena y los tunecinos bloqueados en el extranjero", declaró el mandatario sobre la pandemia, que hasta la fecha ha segado oficialmente la vida de una decena de personas e infectado a 362.

El paquete de medidas económicas y sociales, anunciado por el Gobierno la pasada semana para aliviar las consecuencia de la epidemia, "no han sido aplicado inmediatamente, lo que ha causado protestas en varias regiones".

"No niego los esfuerzos realizados por el gobierno pero se han cometido errores y hay que repararlos", añadió Saied, que pidió acelerar el abastecimiento de productos de primera necesidad e instó a revisar el código penal para luchar contra los especuladores de productos alimenticios, a los que calificó de "criminales de guerra".

El jefe de Estado aprovechó su comparecencia, además, para recuperar una controvertida propuesta de amnistía penal a las personas implicadas en casos de corrupción con el fin de recuperar el dinero público y que deberá ser supervisada por una comisión encargada de "distribuir" los bienes en beneficio de las regiones más desfavorecidas.

"Hay mucho dinero pero hay problemas en su redistribución", añadió el dirigente.

Este martes varios centenares de personas se manifestaron frente a la delegación del gobierno de los barrios populares de Mnilha y Ettadhamen, en los suburbios de la capital, para reclamar las ayudas sociales prometidas o, en su ausencia, autorizaciones para poder seguir trabajando.

"Dejadme trabajar, es lo único que pido, o al menos dadme dinero para que pueda sobrevivir, ni si quiera puedo pagar el alquiler", pide una vecina en uno de los vídeos compartidos en las redes sociales en las que se aprecian un grupo de personas en la vía pública sin protección alguna y varios neumáticos quemados para bloquear las carreteras.

Los manifestantes denunciaron también la escasez de alimentos provocada por las medidas preventivas que sólo permiten la apertura de los mercados mayoristas durante tres días a la semana y que ha obligado a las autoridades a volver a abrir de nuevo todos los días bajo la nueva normativa sanitaria.

El ministerio del Interior reveló ayer que las fuerzas de seguridad han detenido a cerca de 1.000 personas, requisado más de 13.600 permisos de conducir e incautado 600 vehículos por no respetar las normas de confinamiento.

En declaraciones a la radio local "Mosaique FM", la directora general de Protección e Inserción Social, Raoudha Lejmi Achour, anunció ayudas de 200 dinares (63 euros) para las familias con niños que no dispongan de asistencia y aquellas con personas mayores a su cargo.

La pasada semana, el primer ministro, Elyes Fakhfakh, anunció un paquete de medidas de 800 millones de euros para paliar las consecuencias económicas y sociales de la pandemia que incluye aplazar durante seis meses el reembolso de préstamos para los salarios inferiores a 1.000 dinares mensuales (320 euros) y ayudas a los trabajadores en "paro técnico" y colectivos desfavorecidos.

El Gobierno creará, asimismo, un fondo de cerca de 160 millones de euros para reforzar la reserva de medicamentos, productos alimenticios y carburante mientras que suspenderá durante dos meses los cortes de agua, electricidad y líneas telefónicas.